Ser celíac@ hoy en nuestro país

Ser celíac@ hoy en nuestro país

Ser celíac@ hoy en nuestro país.

Nos quejamos. Nos quejamos muchas veces de que ser celíaco es complicado, difícil y caro.

No diré lo contrario. Especialmente, caro.

Pero tras nuestro viaje de este pasado verano (2021) por tierras francesas, me he dado cuenta (que ya lo sabía, pero de alguna manera, lo he corroborado), de la suerte que tenemos de ser celíacos en el país que a día de hoy, nos ha tocado vivir.

Como sabéis, soy y vivo en Pamplona. Ciudad que está a unos 50 km en línea recta de Francia.

Y efectivamente, es otro país. Pero a nivel de celiaquía, es otro mundo. 

Un mundo altamente complicado para los celíacos.

Desde que mi hijo y yo sabemos que somos celíacos, y va ya para 8 años, hemos tenido la suerte de visitar varios países. Siempre dentro de Europa y también Nueva York.

Cuando sales de nuestras fronteras, te das aún más cuenta de que a la hora de comer, la cosa se complica un poquito. 

Primero el idioma, que siempre puede liar un poco las cosas; pero luego, básicos como entrar en un supermercado y ver etiquetados claros y sin gluten, pueden convertirse en toda una odisea depende del lugar donde estés.

Y repito, hablo de Europa.

Bien sabemos todos que Italia es el paraíso celíaco.

¿Quién lo diría verdad? cuando la pasta y la pizza son la base de su dieta. Pero cuentan con una red avalada por una asociación que es de autentica envidia.

Comer sin gluten en ciudades como Florencia o Milan es una maravilla; pero es que incluso en en pueblos pequeños como los del Lago Garda, te puedes encontrar auténticas joyas para los celíacos.

Por supuesto, entrar en cualquier supermercado es tener stands con productos sin gluten y bien etiquetados.

Inglaterra, especialmente Londres, es otro claro ejemplo de que comer sin gluten y encontrar productos aptos y bien marcados en los supermercados para nosotros es relativamente sencillo.

Holanda, República Checa, Finlandia (buen país para los celíacos, por cierto), Suecia, etc… en todos ellos, haciendo labor una buena labor previa de investigación, hemos encontrado tanto restaurantes como productos etiquetados, en mayor o menor cantidad.

En Berlín cuando estuve hace ya 3 años, aun no estaban demasiado preparados; pero últimamente se han puesto las pilas y mi amiga Adriana de Manualidades sin Gluten que ahora mismo vive allí, tienen mucha info sobre esta espectacular ciudad.

En EEUU siendo celíaca tan solo tengo la experiencia de Nueva York y de eso hace ya 6 años.

Y ya por aquel entonces había bastantes lugares donde comer sin gluten.

Por supuesto, los supermercados estaban llenos de productos bien etiquetados.

Pero Francia… ¿acaso no hay celíacos en el país de los cruasanes y el paté?

En París parece que se han dado cuenta que los celíacos existimos y algo hay.

¿Pero, en el resto del país? Apenas nada de nada.

Y lo peor es que cuando crees que has encontrado algo, el tema de la contaminación cruzada ni se les pasa por la cabeza. Lo ignoran por completo.

¿Los supermercados? para llorar. Quitando algún pequeño, pequeñísimo stand de Schar o Glerble, no hay un solo producto etiquetado. Nada. Es alucinante.

En resumen y haciendo referencia al título del post de hoy, cuando una vuelve de otro país con el móvil lleno de fotos y nuevas experiencias que recordar, también se da cuenta de la suerte que tenemos de ser celíacos aquí en España, aunque por supuesto, nos quede mucho camino que recorrer.

Porque a día de hoy, el etiquetado sin gluten es bueno; en casi cualquier super podemos encontrar algún tipo de pasta, galletas…

Nadie te mira raro en un bar si pides cerveza sin gluten;  y a pesar de que en la hostelería hay que formar e informar sin cesar y sin parar, encontrar restaurantes donde comer con relativa tranquilidad no es excesivamente complicado.

Así que Sí, considero que a pesar de todos los pesares, somos afortunados de ser celíac@s en nuestro país.

Helena

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