Azúcar Invertido

azúcar invertido: receta y usos del mismo
Azúcar invertido.
 
A lo largo de mi vida repostera, había oído muchas veces hablar sobre él pero nunca lo había utilizado hasta finales del año pasado cuando hice mi primer «roscón de reyes».
 
Y si os digo la verdad, creo que a partir de ahora se va a convertir en un fijo en mi cocina-repostera-panadera.
 
La definición técnica mismo dice: El azúcar invertido se produce por una reacción química, voluntaria o involuntaria, de hidrólisis ácida o inversión enzimática, un proceso en el que se rompe la estructura de la sacarosa en los dos elementos básicos que la componen: glucosa y fructosa.
 
Dicho lo cual, sus usos son muy variados porque se puede utilizar en bollería, pastelería, panes, bizcochos, chocolates, helados e incluso se encuentra de manera natural en alimentos como la miel o el jarabe de arce.as
 
Una de las principales características que tiene el azúcar invertido es su altísimo poder endulzante: es un 30% superior al de cualquier azúcar o sacarosa. Por ello tendremos que sustituir solo una parte del azúcar total por ella.
 

¿Cómo y dónde usar el azúcar invertido?

Los principales usos que tiene el azúcar invertido son: 
 
En HELADOS: por su poder anticristalizante, consigue que el punto de congelación sea menor, logrando así unos helados mucho mas cremosos y suaves.
       ⇒ Proporción: un 25% de azúcar invertido frente a un 75% de azúcar normal.
 
En PANADERIA: acelera la fermentación de las masas; les aporta mucha humedad (algo estupendo para nuestras harinas sin gluten) y hace que los productos que la contienen se mantengan más días en mejor estado.
       ⇒ Porporción: un 50% de azúcar invertido y un 50% de azúcar normal.
 
En BIZCOCHOS: al igual que con las masas de pan, aporta humedad y jugosidad a los bizcochos.
       ⇒ Proporción: 10-15% de azúcar invertido frente a 80-85% de azúcar normal.

Receta azúcar invertido

150 ml de agua embotellada
350 grs de azúcar blanquilla
Gasificantes de los que venden en Mercadona:
– 1 sobre blanco (ácido cítrico)
–  1 sobre morado o azul (bicarbonato)

→ Elaboración con Thermomix

– Poner el agua en el vaso (a temperatura ambiente) y programar 3 minutos, 50º, velocidad 5. Hay que fiarse que la temperatura llegue a la temperatura programada.
– Agregar todo el azúcar y programar 6 minutos, 80º, velocidad 4. Al igual que antes, la temperatura debe subir a los 80º para poder continuar.
– Añadir el sobre blanco de gasificante y mezclar 10 segundos, velocidad 4.
– Ahora tenemos que esperar a que la temperatura del vaso baje a los 60º. Esto puede tardar entre 5 y 10 minutos así que con calma.
– Una vez la temperatura está en 60º, incorporar el sobre azul de gasificante y mezclar 1 minuto velocidad 4. 
 

→ Elaboración Manual

– Empezamos calentando el agua a fuego medio hasta que alcance aproximadamente los 50ºC. Si no teneis termómetro, hacedlo a mano y notad cuando el agua comienza a calentarse.

– En ese momento, añadimos el azúcar de golpe removemos un poco. Sin subir el fuego, esperamos que suba la temperatura. Nunca tiene que hervir.

– Cuando el agua esté alrededor de los 80ºC,  es el momento de añadir el ácido, es decir, el contenido del sobre blanco.

– Mezclamos bien y retiramos del fuego. Notaremos que se formará una fina película blanquecina en la superficie y para luego desaparecer conforme vaya bajando la temperatura.

– Cuando la temperatura vuelva a ser de unos 50ºC, añadimos el bicarbonato, es decir, el sobre de color morado o azul.

– El bicarbonato empezará a repartirse y disolverse por sí mismo. Dejadlo que se integre por completo. Si lo mezclamos, es más que probable que le salgan grumos.

– Cuando ya no veamos polvillo en la superficie entonces es cuando mezclamos ligeramente.

– Se formará una espuma blanca en la superficie al reaccionar el bicarbonato con el ácido. Y a medida que se vaya enfriando la mezcla, veréis que salen burbujas en la superficie. Poco a poco se irán haciendo más grandes hasta desaparecer cuando se haya enfriado del todo.

– En ambos casos, una vez frío, lo pasaremos a un bote de cristal herméticamente cerrado, donde se conserva a temperatura ambiente durante un año.

 
Espero que el post os haya gustado y sirva de utilidad.
 
Yo a partir de ahora voy a ir probando a sustituir una parte del azúcar en las recetas por este y os iré contando mi experiencia.
 
En este enlace además os cuento cómo conseguir bizcochos perfectos sin gluten.
 
Helena

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