Etiquetado sin gluten:
normativa legal y qué debes saber
Llevo mucho tiempo queriendo escribir este post, porque sé que el etiquetado sin gluten es una de las cuestiones más importantes y, a la vez, más confusas para las personas celíacas o sensibles al gluten.
Yo misma, cuando empecé, me pasaba minutos delante de un envase sin tener claro qué significaba cada cosa.
En este post te explico, de forma sencilla, cuándo un producto puede etiquetarse como «sin gluten», qué ocurre con las trazas y en qué sellos puedes confiar.
Legislación sobre etiquetado sin gluten
Para entender cuándo se debe etiquetar o no un producto como «sin gluten», partimos de dos reglamentos europeos fundamentales:
→ Reglamento Europeo 1169/2011: etiquetado de alérgenos.
Este reglamento establece que todos los alimentos envasados deben informar de manera obligatoria sobre la presencia de alérgenos.
En la lista de ingredientes, los alérgenos deben aparecer destacados con una tipografía distinta al resto (normalmente en negrita). Si el producto no lleva lista de ingredientes, la indicación se hace con la palabra «contiene», seguida del alérgeno.
Los principales alérgenos identificados son:
Cereales que contienen gluten (trigo, centeno, cebada, avena, etc.)
Crustáceos y productos derivados
Huevos y productos derivados
Pescado y productos derivados
Cacahuetes y productos derivados
Soja y productos derivados
Leche y derivados
Frutos de cáscara (almendras, nueces, avellanas, anacardos, etc.)
Apio y derivados
Mostaza y derivados
Granos de sésamo y productos derivados
Dióxido de azufre y sulfitos
Altramuces y derivados
Moluscos y productos derivados
Este reglamento se refiere a la presencia del alérgeno como ingrediente, no a la contaminación cruzada.
La declaración de posibles trazas de gluten es voluntaria: un envase puede no decir nada y, aun así, contener pequeñas cantidades.
Por tanto, ¿cómo podemos fiarnos de que un producto etiquetado como «sin gluten» es realmente seguro?
→ Reglamento Europeo 828/2014
Este reglamento fija los requisitos para poder usar las menciones sobre el gluten en el etiquetado. Solo existen dos:
Sin gluten: el producto, tal como se vende al consumidor final, no puede superar los 20 ppm (20 mg/kg) de gluten. Es el límite considerado seguro para las personas con enfermedad celíaca.
Muy bajo en gluten: puede contener hasta 100 ppm. Solo puede usarse en productos que contienen trigo, centeno, cebada, avena o sus híbridos que han sido procesados específicamente para reducir su contenido en gluten. NO son aptos para personas celíacas.
Productos genéricos, específicos y/o convecionales
Tras ver la reglamentación que rige el etiquetado de los productos, veamos ahora la clasificación de los mismos:
– Productos Genéricos: son los que están libres de gluten por naturaleza: verduras, carne, pescado, huevos, leche, etc.
Se pueden consumir de cualquier marca y no pueden llevar la mención «sin gluten» en el etiquetado. Eso sí, conviene revisar siempre la lista de ingredientes.
⇒ En este post hay mucha información sobre los productos genéricos.
– Productos Convencionales: son los que, por su proceso de elaboración o formulación, pueden entrar en contacto con gluten (embutidos, conservas, salsas…). Para que sean aptos para celíacos deben indicarlo con la mención «sin gluten»
– Productos Específicos: aquellos formulados específicamente para personas celiacas. Deben llevar el sello sin gluten.
Además, aunque la ley no obliga a declarar las trazas, muchos fabricantes incluyen frases precautorias como «puede contener trazas de gluten» para evitar riesgos y reclamaciones.
Si una empresa detecta en su control de producción que el alérgeno puede estar presente, esa advertencia deja de ser un simple añadido voluntario.
Símbolos y certificaciones que ofrecen confianza
En España y Europa, el símbolo más reconocido para identificar productos sin gluten es la espiga barrada.
Forma parte del Sistema de Licencia Europeo (ELS), creado por AOECS (la asociación europea de sociedades de celíacos), y en España lo concede la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE).
Para obtenerlo, los fabricantes se someten a controles y análisis que garantizan que el producto cumple con el límite legal.
Por otro lado, algunas cadenas de supermercados, como Mercadona, utilizan su propio distintivo para identificar los productos aptos para celíacos.
Este distintivo es igualmente fiable, ya que para poder etiquetar un producto con “sin gluten” y usar su logo específico, deben haber pasado exhaustivos controles de seguridad y análisis que aseguran que el contenido de gluten está por debajo del límite legal.
En resumen:
El etiquetado sin gluten está regulado por normativas europeas y españolas que protegen al consumidor celíaco, siempre que los productos cumplan el límite de 20 ppm y se respeten los requisitos de información obligatoria.
Como la declaración de trazas no es obligatoria, mi recomendación es buscar productos con la mención «sin gluten» y certificaciones reconocidas, como la espiga barrada, y revisar siempre la etiqueta, aunque sea un producto que ya hayas comprado otras veces. Las recetas pueden cambiar.
Helena




