La contaminación por gluten durante un viaje es, probablemente, uno de los mayores miedos de cualquier persona celíaca.
Porque no estás en casa.
Porque no controlas el entorno.
Porque igual no tienes tus alimentos seguros, ni tu médico cerca.
Y porque cuando ocurre… la angustia se multiplica.
Ojalá alguien me hubiera contado todo esto antes de mi primera contaminación viajando.
Por eso hoy quiero explicarte, desde mi experiencia personal, qué hacer si te contaminas con gluten estando de viaje, cómo actuar y cómo cuidarte.
¿Cómo saber si te has contaminado con gluten estando de viaje?
Sabemos que los síntomas de una contaminación por gluten en un viaje pueden variar mucho de una persona a otra, pero hay señales bastante comunes.
Síntomas digestivos más frecuentes
Dolor abdominal
Hinchazón intensa
Diarrea o, en algunos casos, estreñimiento
Náuseas o vómitos
Gases muy molestos
Otros síntomas habituales
Cansancio extremo
Dolor de cabeza
Sensación de malestar general
Niebla mental
Ansiedad o bajón emocional
En ocasiones los síntomas aparecen horas después y otras veces tardan incluso uno o dos días, algo que complica identificar el origen, especialmente cuando estás de viaje.
Qué hacer en el momento en que sospechas contaminación por gluten
Lo primero, y sé que no siempre es fácil: para y respira.
La ansiedad no ayuda y, además, empeora muchos síntomas (lo sé por experiencia propia).
1. Comer sencillo y básico
Durante unas horas o incluso uno o dos días come lo más sencillo que puedas. Tu intestino necesita calma.
Arroz blanco
Patata cocida
Zanahoria
Manzana cocida o plátano
Agua e infusiones suaves
Las comidas post contaminación deben ser básicas, simples siempre, siempre sin riesgo de contaminación cruzada, evitando además lácteos, legumbres y alimentos crudos.
2. Hidrátate bien
La contaminación suele ir acompañada de diarrea o inflamación, así que beber agua es fundamental.
3. Escucha tu cuerpo
Aunque tengas planes, excursiones o reservas, no pasa nada por parar. Es una faena muy grande. Pero viajar siendo celíaco también es saber cuidarse.
Los probióticos
Los famosos probióticos mitigan los síntomas digestivos (hinchazón, gases, diarrea) pueden ayudar a que la microbiota se recupere más rápido del estado inflamatorio tras una contaminación por gluten.
Sin embargo es importante recalcar y recordar que NO existe ninguna pastilla que anule el daño autoinmune que el gluten provoca en una persona celíaca.
Dicho esto, las cepas de probióticos con evidencia científica en la reducción de inflamación intestinal y que no necesitan refrigeración (importante estado de viaje) son:
⇒ Saccharomyces boulardii:
Es una levadura (no una bacteria) muy resistente. Es excelente para frenar la diarrea aguda y proteger la barrera intestinal ante agresiones externas.
⇒ Bifidobacterium infantis NLS:
Hay estudios específicos que sugieren que esta cepa puede ayudar a reducir la permeabilidad intestinal y moderar la respuesta inflamatoria en celíacos.
⇒ Lactobacillus rhamnosus GG:
Es el «todoterreno» de los probióticos. Muy eficaz para estabilizar el tránsito intestinal y reducir la hinchazón abdominal (distensión).
⇒ Mezclas Multiespecie (ej. VSL#3 o Vivomixx):
Si el viaje es largo y el riesgo de contaminación es alto, estas fórmulas de alta concentración ayudan a repoblar la flora rápidamente tras una crisis.
Además de los probióticos, a todos mis viajes siempre me llevo enzimas digestivas. Su función principal es facilitar la digestión y permitir que los nutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas) sean absorbidos por el intestino delgado para su uso por el organismo.
Y aunque bien es cierto que no están relacionadas con el gluten, al comer fuera de casa siempre tenemos peores digestiones, así personalmente a mí, me ayudan mucho.
Yo siempre tomo estas enzimas.
¿Cuándo parar el viaje o pedir ayuda médica?
Esta es una pregunta muy habitual.
Deberías plantearte parar el ritmo del viaje si:
El dolor es intenso y persistente
Hay vómitos continuos
Hay fiebre
No puedes comer ni beber
Te notas cada vez peor
En esos casos, consulta con un médico local.
En este punto entra en juego sin duda la cobertura médica. Si el viaje dentro de la Unión Europea, las personas de España estamos cubiertas por la «Tarjeta Sanitaria Europea», que hay que sacarla con antelación al viaje.
Si el viaje es fuera de Europa, es IMPRESCINDIBLE hacerte un seguro de viaje previo a este.
⇒ LLevo años viajando y trabajando con Seguros Iati. Y de verdad os digo que cuando lo hemos necesitado, la cobertura ha sido siempre impecable.
Cómo prevenir una contaminación por gluten la próxima vez
Sin duda, la experiencia de contaminarse en un viaje aunque desagradable, siempre deja aprendizajes.
Eso me ha llevado a que cada vez que quiero organizar un viaje, tenga los siguientes puntos muy en cuenta:
- Planificar todo con antelación y rigor.
- Llevar siempre comida.
- Desconfiar de quienes te digan «sin gluten» pero no lo veas claro.
- Explicar claramente qué es la celiaquía (importantes las cartas en el idioma de destino).
- Priorizar alojamientos con cocina.
- Tener un plan A, uno B y hasta un C si es necesario.
Y sobre todo: no relajarme por estar de vacaciones. Tristemente, la celiaquía no se va de viaje, viaja contigo.
Es todo por hoy.
Si te interesa este tema, en esta web hay más de 300 posts gratuitos de viajes sin gluten y guías específicas de viaje pensadas para viajar con más tranquilidad siendo celíaco.
Helena




