Celiaquía y depresión

Celiaquía y Depresión

Celiaquía y depresión.

Hoy vamos a tratar un tema sensible y complicado: la relación existente entre la enfermedad celíaca y la depresión.

Recuerdo antes que nada que NO soy médico y que estos artículos los escribo a modo información tras haber leído mucho sobre este tema. 

Por lo tanto, ante cualquier duda de salud, acudid a vuestro médico de referencia.

Que es la depresión

Conforme más se va investigando acerca de la enfermedad celíaca, uno de los puntos que se ha descubierto es su posible relación con la depresión.

Pero empecemos sabiendo a qué se denomina depresión.

- ¿Qué es la depresión?

  • Definición de la depresión: «enfermedad o trastorno mental que se caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima y pérdida de interés por placeres en actividades que previamente eran gratificantes y placenteras»

A día de hoy se estima que un 5% de los adultos en el mundo padecen o padecerán a lo largo de su vida depresión, siendo este porcentaje más alto entre las mujeres que en los hombres.

Relación entre celiaquía y depresión

Sabemos que la celiaquía es una enfermedad autoinmune y sistémica, es decir, que afecta a cualquier órgano o sistema del cuerpo.

De hecho, síntomas com la fatiga, tristeza crónica, dolores de cabeza, ansiedad o insomnio son muy comunes en las personas con enfermedad celíaca. Aunque durante años, no eran considerados como tal.

También sabemos que el eje intestino-cerebro es fundamental para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo y salud.

Por ello a día de hoy (y esto está en continua revisión médica), se cree que la mala absorción de nutrientes de los pacientes celíacos, hace que ciertas moléculas esenciales como vitaminas, aminoácidos, minerales y proteínas no lleguen al torrente sanguíneo y esto tenga sus consecuencias a nivel neuronal.

El triptófano es el principal generador de serotonina, la cual a a su vez es el neurotransmisor principal encargado de mantener nuestro estado de animo saludable y en equilibro.

- Pacientes celíacos sin diagnosticar y depresión

Uno de los síntomas más evidentes en los niños celíacos es su irritabilidad y su tremendos berrinches.

Curiosamente, al poco de dejar el gluten, los padres cuentan que los pequeños dejan de estar todo el día cabreados y que les cambia el carácter para bien.

Si hablamos de los adultos, todos los que hemos estado años sin tener un claro y correcto diagnóstico pero sí en cambio padeciendo mil síntomas en nuestro cuerpo y sobre todo, sintiéndonos enfermos, sabemos que la irritabilidad, el cansancio, el agotamiento, el hastío, la apatía, con compañeros de vida.

Y eso mantenido en el tiempo, puede conllevar a una depresión.

Hablamos en este caso de un componente neurológico de la relación entre celiaquía y depresión.

Según esta teoría, los pacientes celíacos sin diagnosticar tendrían unos bajos niveles de serotonina (entre otras cosas), debido a la mala absorción del triptófano.

Pero en el momento del diagnóstico y tras un tiempo con la dieta estricta sin gluten las vellosidades intestinales recuperarían la capacidad de absorción, por tanto, la capacidad de generar serotonina y por ello,  la «tristeza» debería revertir.

Sin embargo, esto no siempre es así.

- Pacientes celíacos diagnosticados y depresión

En este punto, hablamos de un componente psicológico de la relación de ambas enfermedades.

Aunque en general, la llegada del diagnostico de celiaquia suele ser algo liberador, asumir que se tiene una enfermedad crónica y que afecta a cada una de las comidas de tu vida para siempre, puede llegar a ser abrumador.

Especialmente por la falta de información que suele haber nada más llegar dicho diagnostico.

El cambio de estilo de vida, especialmente tras al diagnostico, supone para muchas personas la limitación o disminución de la vida social (todo lo que tenga que ver com comer fuera de casa), miedo a viajar, el trabajo…

Y esto puede general ansiedad, tristeza y depresión.

Además existe una clara relación entre trastornos depresivos y enfermedades o patologías crónicas.

En conclusión, bien sea por factores claramente neurológicos o psicológicos, lo que parece cada vez más calor es es que hay una evidente relación entre la celiaquía y la depresión.

Por ello en fundamental que el tratamiento de los pacientes celíacos sea integral, especialmente en el momento del diagnóstico y a ser posible, gestionado por un equipo de médicos que cubran diversas disciplinas.

En este post os dejo la llamada «curva de gestión de cambios», en este caso, con respecto al diagnóstico celíaco.

Helena

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