Celiaquía y adolescencia

adolescencia y celiaquia

Dentro de no demasiado tiempo, el año que viene, ni celiaquito cumplirá 12 años. Y entrará en esa fase tan bonita y a la vez tan compleja de la vida, que es la adolescencia.

Y de eso quiero reflexionar hoy precisamente: de celiaquia y adolescencia.

Desde el punto meramente médico, la adolescencia es una época complicada de diagnosticar celiaquía, porque gran parte de los adolescentes celíacos son asintomáticos durante esa época de su vida.

Y alteraciones como apatía, irritabilidad, irregularidad menstrual o intestinal, son también inherentes a la propia adolescencia.

Pero no, no es de eso de lo que yo hoy quiero hablar. Sino de los retos diferentes a los que se va a tener que enfrentar mi hijo a partir de ahora. Él como individuo; nosotros como familia.

Amigos, celiaquía y adolescencia

Cuando tienes un hijo pequeño celíaco, siempre estas con él.

Siempre o casi siempre (quitando el colegio o momentos puntuales), puedes “vigilar” o controlar lo que come; si hay contaminación a su alrededor.

Pero llegada la adolescencia, los hijos empiezan a volar solos: quedan con sus amigos y amigas para ir a merendar, a cenar. A un concierto. A fiestas del barrio.

Y en ese punto, tú no controlas lo que come.

Tengo muy claro por lo que les ha tocado vivir, sobre todo, si han sido diagnosticados desde pequeñitos, que los niños y niñas celíacos son muy responsables y que saben lo que les pasa si comen algo de gluten.

Pero también sabemos qué supone la adolescencia. Y es una época de trasgredir normas. Eso forma parte del crecimiento y maduración personal.

Afortunadamente a día de hoy, muchas cadenas de comida rápida tienen opciones sin gluten, así que la integración de nuestros hijos e hijas en la vida “social gastronómicamente hablado” es mucho más fácil que antes.

Porque se pueden comer una hamburguesa o una pizza igual que los demás.

No voy a valorar la calidad de ese tipo de comida. Porque nos guste o no, es la que ellos consumen cuando se juntan.

Pero a pesar de este progreso, no voy a negar que me preocupe que suceda a veces con sus amigos.

Que ellos quieran acoplarse a las necesidades que tiene mi hijo. 

Porque sí,  ya sabemos que es muy bonito eso de: “no, vamos donde pueda el celíaco”.

Pero hablamos de adolescentes. Donde el raciocinio, la solidaridad y la buena voluntad para con el otro, a veces tienden a desaparecer.

Aprender idiomas en el extranjero y celiaquía

Otra de las cosas que me planteo es el aprender idiomas fuera de España.

Nosotros somos una familia muy viajera y nunca hemos renunciado a ir a ningún lugar por el tema de la comida sin gluten.

Pero ahora que veo que mi hijo está en edad de irse fuera solo un tiempo a aprender ingles, sé que no lo va a tener tan fácil como su hermano no celíaco.

Si hay que buscar una familia, no me basta con que me digan “que harán las cosas con el mayor cuidado posible”. No. Tendrá que ser una familia que sepa de esto, donde haya celíacos.

Si va a un colegio, tal vez sea más sencillo. Pero hará que asegurarse de que tienen menús aptos para él. Como cada vez que ha ido de campamento o en su colegio.

Todo ello son nuevos retos. Como decía antes, para él como individuo y para nosotros como familia.

No somos los primeros, ni los últimos.

Pero es lo que actualmente me planteo como un cambio que espero, sepamos gestionar de la mejor manera posible.

Me encantaría que me contaseis que opinais de este tema.

Tanto si ya habéis pasado por la adolescencia con vuestros hijos e hijas celiacos y cómo lo habéis gestionado como si estáis a punto de ello como en nuestro caso, qué es o que os preocupa.

Helena

5 Comments

  1. Adriana

    Pues me pasa lo mismo que a ti Helena! Jaime se va el mes que viene a Irlanda con el cole. Pero vive con una familia y no veo el momento de que me den el teléfono de la madre irlandesa para asegurarme que sabe (en el colegio afirman que sí) de qué va la contaminación cruzada, las trazas, etc. etc.
    Siempre he querido que mis hijos vuelen, que sean libres e independientes, pero es verdad que asusta un poco más con estos temas de restricciones alimentarias.

  2. Celia

    Mi celiaquito tiene 3 años y estoy agobiada con ese momento adolescencia.. así que entiendo perfectamente la reflexión. Afortunadamente a día de hoy hay de todo en muchos sitios.. pero ser diferente es duro y no todo el mundo va a querer pensar por él.. ay.. que rollo

    1. Helena Oses Ursua

      Pues si, lo tendrán mas complicado que el resto. Pero esperemos que sean responsables y tengan claro que es su salud lo que se juegan. UN beso

  3. Celia

    Mi celiaquito tiene 3 años y pienso mucho en el momento adolescencia.., con esto quiero decir que te entiendo. No todo el mundo estará dispuesto a hacer algo por él y ser diferente en la adolescencia es duro. Espero que puedan llevarlo bien y que haya opciones para cuando le llegue el momento. Nosotros vivimos en madrid y hay bastante oferta.. aunque así le tocará el momento “no hay opciones para ti..” y me agobia un poco como lo pueda llevar

    1. Helena Oses Ursua

      Totalmente de acuerdo. Y me preocupa que sus amigos le entiendan y le ayuden. De hecho es una de las cosas que más me agobian. Porque ya sabemos que los adolescentes a veces, son muy suyos. En fin, os iré contando. Gracias por tus palabras.

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