jueves, 1 de febrero de 2018

Por un poco, si pasa

Hola buenos días.

Hoy pensaba escribir una entrada diferente. Pero distintas cosas que han pasado últimamente, me han hecho cambiar de idea.

Soy celiaca. O tengo celiaquía, como cada uno prefiera. Me es indiferente. Mi hijo pequeño también. El mayor es genéticamente portador. Veremos si a lo largo de su vida desarrolla la enfermedad. O no. Quien sabe.

Desde el momento 0 del diagnóstico, tuve claro que mi vida iba a cambiar. Y que NUNCA, jamás de los jamases, podría volver a tomar nada que llevase gluten. Y también tuve claro que una sola miga, una, podía afectar a mi intestino. Una sola traza, haría que los anticuerpos volviesen a "atacarme".
No soy especialmente sintomática. Cuando me he contaminado, porque soy consciente de que nos contaminamos por mucho cuidado que pongamos, sobre todo cuando salimos a comer fuera, se me hincha la tripa. Me lleno de aires. Y por la noche estoy como si me hubiese comido 3 o 4 vacas, o bueyes, o bisontes. Además, un cansancio extremo se apodera de mi. Con bastante seguridad, al día siguiente, me dolerá la cabeza.

A mi hijo le ha tocado peor parte, porque se pone malo malísimo en cosa de nada.

Creo que hemos tenido suerte: teniendo manifestaciones externas de la contaminación, somos conscientes de que algo no ha ido bien.

Pero ese no es el problema. El problema es que tengamos o no síntomas mas o menos evidentes, cualquier ingesta de gluten daña nuestro intestino. SIEMPRE.

Pues bien, 4 años después del diagnóstico, hay gente que sigue sin entenderlo.
Vamos a hacer una encuesta. ¿Habéis escuchado alguna vez frases del siguiente tipo?
- "chica Helena, que exagerada eres"
- "estás amargando al chiquillo"
- "yo no soy tan cuidadosa como tú y las analíticas me salen bien"
- "aunque no pone nada de trazas de gluten, yo tomo esto o lo otro y no noto nada".

¿Os suenan todas, verdad?

Pues bien, como decía antes, cualquier pequeña traza hace que nuestro intestino se altere; que se "despierte" de ese letargo que el no comer gluten le produce y que es precisamente, lo que nos hace estar sanos.

Así que si no notas nada, si nunca te pones externamente malo, estupendo. Pero señoras y señores:
  POR UN POCO, SI PASA

Esto de ser celiacos no es fácil en muchos momentos.

Necesitamos de un entorno que nos comprenda y nos apoye.

Que no nos juzgue cuando vamos a un restaurante y preguntamos hasta la saciedad cómo han hecho nuestra comida; que en los supermercados nos leamos las etiquetas de todo lo que cae en nuestras manos porque no vemos claramente la posibilidad de encontrar trazas. Que entiendan que a la hora de viajar, tengamos que ir a un apartamento en vez a un hotel porque de lo contrario, corremos el riesgo de no comer. Y que la improvisación con nosotros es complicada.

Pero sea en casa, o fuera de ella; recordad que con síntomas o sin ellos, si de verdad queréis estar sanos como una manzana, NUNCA OS SALTEIS LA DIETA SIN GLTUEN

Es vuestra salud.

Con cariño,
Helena

1 comentario:

  1. Que bien explicado, a ver si de verdad la gente se entera . Muchas gracias

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¡¡Gracias por dejar tus comentarios y opiniones¡¡ Me hacen mucha ilusión y me los leo todos y siempre aprendo de ellos.