jueves, 22 de febrero de 2018

"La importancia de elegir las batallas", por Singlutenismo

Buenos días.

Si os acordáis, en el primer post de este año, este post, os conté que tenia ganas de hacer este blog un poquito más de todos. Y una manera de hacerlo era mediante las colaboraciones.

Y hoy por fin doy por inaugurada esta sección. Y lo hago con alguien que para mí es todo un referente. 

Porque cuando hace 4 años nos diagnosticaron a Nicolas y a mí celiaquía, su blog fue uno de los primeros que conocí y que mas me ayudaron en aquel proceso (y lo sigue haciendo); porque su labor informativa con respecto a la celiaquía es brutal; porque las recetas de sus panes son fantásticas; y porque cuando la conoces en persona, es un verdadero amor. 

Hablo por supuesto de Dany "Singlutenismo".

Así que sin más, os dejo con el artículo que abre esta nueva sección del blog. 
Gracias Danny. Por todo.


No os podéis imaginar el honor que es para mí inaugurar esta sección del blog de Helena. 

Le he estado dando muchas vueltas a qué podía aportar yo desde aquí, porque la verdad es que Helena hace tan buen trabajo que poco más puedo decir. Pero últimamente he estado reflexionando bastante en general y sobre una cosa en particular y me ha parecido apropiado traerlo a este rincón del mundo.

Pero antes de entrar en materia, quisiera presentarme: soy Dany Faccio, de Singlutenismo, y me podréis encontrar por las redes bajo los dos nombres y detrás de una muñequita azul. 

Mi más importante objetivo es el de proporcionar a todas aquellas personas que viven sin gluten todas las herramientas necesarias para mejorar su calidad de vida en diferentes aspectos. Esto se traduce en que en Singlutenismo comparto recetas, viajes, restaurantes, productos, debates, consejos, reflexiones... En fin, todo aquello que compone un estilo de vida sin gluten. 

Además, desde El Taller Sin Gluten enseño de manera presencial y a distancia a través de nuestra escuela online a cocinar un montón de cosas riquísimas junto con mi compañera Raquel, de Celiaquines.

Uno de los temas que abordo en Singlutenismo con bastante frecuencia es cómo llevar esto de vivir sin gluten a nivel social. 

En octubre del año pasado se cumplieron 7 años desde que me diagnosticaron celiaquía y ese día compartí una reflexión sobre la suerte que he tenido en mi vida celíaca. Por supuesto, como todos, he tenido mis momentos duros, pero hoy puedo decir con total seguridad que el balance final es sumamente positivo. Y quizás por eso una de las cosas en las que más me centro desde Singlutenismo es en que todos corráis mi misma suerte. La realidad es que es desesperante lo incomprendidos que nos sentimos a veces, y en ciertas ocasiones resulta agotador tener que estar explicándolo todo.

Soy la primera partidaria de llevar a cabo esa labor de hormiguita. Creo que nuestro entorno podrá entendernos mejor e involucrarse más cuanta más y mejor información tengan sobre lo que nos pasa. Y también quiero pensar que cuando preguntan o cuestionan no lo hacen con maldad, sino que lo hacen desde la más pura y honesta ignorancia. Y a nadie le gusta sentirse ignorante, ¿a que no?

Por eso siempre os invito a que abordéis el tema de la manera más didáctica posible, que lo enfoquéis desde la curiosidad y no desde el sabelotodismo. Que ya sé que no es jamás nuestra intención ir de sabelotodos, pero desde el otro lado, según el tono y las expresiones que usemos, se puede entender así.


Cuando alguien os pregunte qué os pasa si coméis gluten, no lo toméis como una pregunta desagradable y fuera de lugar. Ellos realmente no saben qué os pasa. Es vuestro momento para contar, si queréis, qué tipo de síntomas notáis, pero también para comentar que no todos los celíacos tenemos síntomas, y que incluso un mismo celíaco puede tener síntomas unas veces y otras, no. Y yo aprovecharía para recalcar que, a pesar de eso, el daño interno es el mismo para cada uno, que se inflaman y atrofian las vellosidades intestinales y entonces tenemos problemas para absorber nutrientes.

Si os hablan de alguien que es poco celíaco, que tiene un grado bajo de celiaquía o que de vez en cuando come gluten y no le pasa nada, de verdad, no os subáis por las paredes. Pensad en cuánto nos cuesta informarnos cuando nos diagnostican. Ojalá saliéramos de la consulta del médico teniéndolo todo claro, pero lamentablemente, hoy por hoy, eso no es así y nos tenemos que buscar la vida. 

Por eso no es de extrañar que haya tantísimos celíacos o sensibles al gluten que estén mal informados. Yo nunca permito que esto me indigne. En primer lugar, me preocupa por esa persona: se está haciendo un daño enorme constantemente que a la larga dará la cara en algo muchísimo peor. En segundo lugar, me da miedo por mi colectivo: un celíaco mal informado es el peor enemigo de otro celíaco. Siempre que se presentan estas situaciones, le hago saber a mi interlocutor que, mal que nos pese, nos cuesta mucho estar bien informados, pero que es vital para nuestra salud que llevemos la dieta sin gluten completamente estricta. Y por otro lado también comento que cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera, como quien fuma o tiene relaciones sexuales de riesgo. Pero que tenemos que diferenciar una cosa de la otra, desde luego.


Pero este artículo se titulaba “la importancia de elegir las batallas” por algo. 

Y es que a veces por mucho que expliquemos, por mucho que busquemos la manera de que empaticen con nosotros, y por mucho que pongamos de nuestra parte, nos encontramos con un muro. Y, de verdad, que soy la primera cabezona que no se queda tranquila con estas cosas. Pero al final he aprendido a no permitir que me afecte, porque sino no vivo. Puedo sentarme aquí y hablar de injusticias, de que luego yo voy a un restaurante y no se toman en serio la contaminación, o de que llego a un cumpleaños y no tengo nada que comer.

Por suerte poco a poco vas aprendiendo a diferenciar lo que es problema tuyo de lo que no lo es. Y vas aprendiendo a elegir las batallas. Que yo siempre hago el intento, pero cuando no se puede, no pasa nada. Tenemos que ser conscientes de que hay un montón de cosas que no vamos a poder controlar y eso también está bien.

También he aprendido a elegir a la gente de la que me rodeo. 

Sé que con la familia es muy duro, porque es familia y se supone que tenemos que quererlos. Pero hay veces (y no digo que sea el caso de la celiaquía, pero pasa) en las que hasta la familia nos resulta sumamente tóxica. Tenemos que aprender a cuidarnos y rodearnos de esa gente a la que aportamos luz y que ilumina nuestra vida. Así que elegid vuestras batallas y elegid a vuestra gente, y no perdáis el tiempo y, sobre todo, energías en lo que no vale la pena. El mundo está lleno de gente maravillosa llena de curiosidad y empatía. 

Centraos en ellos, que os lo pasaréis muchísimo mejor.

lunes, 19 de febrero de 2018

Galletas árabes

Hola buenos días.

Las galletas que hoy os traigo son simplemente irresistibles. 

Cuando las ví en el blog de Iratxe "Ni blanco ni en botella", me llamaron la atención desde el primer momento. Así que creo que tardé menos de una semana en adaptarlas a nuestro mundo sin gluten.

De hecho, seguro que las que me seguís en Instagram, me visteis como las hacía hace unos días por el stories.

Como base, llevan mucha harina de almendras, de la cual yo me declaro fan absoluta. Así que de antemano sabia que no me iban a decepcionar. Si además las combinamos con el toque de agua de azahar, ya es ponerte a comer una y no poder parar.

Ingredientes
125 gr harina de almendras
35 gr harina trigo sarraceno
20 gr harina "Mix Dolci Schar"
70 gr azúcar blanquilla
20 gr azúcar invertido (receta aquí)
1 huevo L
1 cucharadita levadura
1 cucharadita goma cantan
1 cucharadita agua azahar
azúcar blanquilla 
azúcar glas
Elaboración

  • Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo.

- Tamizar la harina de almendras junto con la de trigo sarraceno, la Mix Dolci, la goma xantana y la levadura.

- Ponemos la mezcla en el bol de la amasadora, echamos el azúcar blanquilla y mezclamos.

- A continuación, vertemos el huevo previamente batido, el azúcar invertido y el agua de azahar y batimos hasta obtener una masa homogénea.

- Ahora vamos a hacer bolitas con la masa. Las rebozamos en primer lugar en azúcar blanquilla y luego en azúcar glas y las colocamos sobre nuestra bandeja de horno (siempre cubierta con papel sulfurado).

- Horneamos 15 minutos. 

- Dejamos enfriar en una rejilla y listas para comer.

Notas:
* Si no tenéis harina de trigo sarraceno o Mix Dolci, las podeis sustituir por cualquiera que os guste. La base eso sí, son las almendras.

* Si no tenéis harina, podéis perfectamente triturar almendras. Eso sí, procurad que no sean fritas sino al natural.

* Si no tenéis azúcar invertida, sustituid por la misma cantidad de azúcar blanquilla. Lo que consigue el azúcar invertido es que las masas se conserven mejor más tiempo.

* Las galletas crecen bastante en el horno, así que a a la hora de ponerlas en la bandeja, hacedlo con espacio entre unas y otras.

* Yo las hice relativamente grandes y las aplasté. pero las podéis hacer más redonditas y pequeñas. Eso a vuestro gusto.

* Recién hechas, están blanditas y van endureciendo rápido. Así que os recomiendo comerlas pronto. De todos modos en una caja metálica os aguantan perfectamente 4-5 días.


ALERGENOS: la receta contiene huevos. Además, lleva almendras.




Os animo a que las hagáis porque estoy segura de que os van a gustar tanto como a nosotros y además, son super sencillas.

Un besote.
Helena

miércoles, 14 de febrero de 2018

4 años

Buenos días.

Miércoles. Los miércoles no es día habitual de publicación.

Pero hoy es un día especial. Hoy este blog, "Disfrutando sin gluten" cumple 4 años.

4 años sin comer gluten. 4 años en los que nuestra vida cambio. Y tengo claro, muy claro, que lo hizo para bien. No me cabe ninguna duda al respecto.

El jarro de agua fría en el primer momento del diagnostico, no lo voy a negar, es duro. Sobre todo cuando este diagnostico no es sólo tuyo, sino que también afecta a tu hijo que tiene 5 años.

Durante estos 4 años os he contado como fue nuestra larga historia hasta llegar a dicho diagnostico.  No me voy a repetir. Aquí os dejo precisamente la primera entrada de este blog.

Y como os contaba en el post de la semana pasada: "Diagnóstico celiaquía: y ahora, ¿qué?",  tras el susto y el disgusto inicial no queda otra que cambiar el chip y seguir con tu vida.

Pasados 4 años, tengo que reconocer que la celiaquía me ha traído muchas cosas buenas.

Para empezar, saber que era celiaca cambio mi salud. Y por supuesto, la de mi hijo.

Pero lo mejor ha sido conocer a un montón de personas fantásticas gracias a este blog, a Instagram y al resto de RRSS que habitualmente utilizo.

Y aunque pueda resultar "pedante", saber que a través de ellas estoy ayudando a la gente, es absolutamente genial, maravilloso y satisfactorio. Así que, ¿Se puede pedir más?

Por eso hoy quiero daros las gracias.

Gracias a todos y todas los que me leéis. Los que hacéis mis recetas y me decís que os gustan (o no, porque por supuesto, de todo tiene que haber); los que viajas siguiendo alguno de mis consejos y luego me contáis que os ha ido genial; los que me escribís y me preguntáis vuestras dudas.

GRACIAS. A todos. A todas. GRACIAS

He pensado como devolveros todo el cariño que me dais y la verdad es que no se me ha ocurrido mejor idea que hacer una recopilación de algunas de mis mejores recetas y hacer un pequeño e-book.

Para conseguirlo, lo único que tenéis que hacer es PINCHAR AQUÍ o en la fotografía de abajo y descargároslo en vuestro ordenador. Nada más. Bueno sí, si os hacéis seguidores de mi cuenta de Instagram me encantará. Jajajaja.
4 años. ¿Poco, mucho? según el cristal con que se mire.

4 años en los que he notado muchísimos cambios a mejor en este mundo nuestro sin gluten. Pero aún nos queda mucho camino por recorrer. Así que sólo espero, sigamos haciéndolo juntos.

Con todo mi cariño, hoy más que nunca.
Helena

lunes, 12 de febrero de 2018

Bizcochitos de almendra y ron

Hola buenos días.

Hoy traigo una receta de esas fáciles, de hacer en un "pis pas" y que ademas esta deliciosa. Y por supuesto, como siempre en este blog, sin gluten.

Se trata de unos pequeños bizcochos cuya base principal es la harina de almendras y que gracias a la mantequilla y al toque de ron que llevan, están super esponjosos.

Si se los vais a dar a los niños, no os preocupes por el ron ya que en el horneado, se absorbe y pierde el alcohol.

* Receta adaptada del blog Bake-Street

Ingredientes
150 grs de harina de almendra o almendra molida
60 grs harina sin gluten. En este caso:
- 30 grs trigo sarraceno
- 30 grs harina de maíz
125 grs de mantequilla sin sal 
4 huevos L
220 grs azúcar blanco
5 grs levadura
2,5 grs goma xantana
45 ml ron
Elaboración
1. Pre calentamos el horno calor arriba y abajo a 180º.

2. Engrasamos la bandeja de cup cakes o muffins con mantequilla o spray desmoldante.

3. Tamizamos la harina junto con la harina de almendras, la goma xantana y la levadura. Reservar.

4. En el bol de la amasadora, batimos el azúcar junto con la mantequilla. Es imprescindible que ésta esté a temperatura ambiente (cuando metamos el dedo en ella, se hunda). Batimos al principio despacito hasta obtener una mezcla cremosa y luego subimos la velocidad de la amasadora y seguimos batiendo hasta obtener una masa cremosa que haya duplicado el volumen.

5. Una vez la mantequilla haya blanqueado, añadiremos los huevos a la mezcla. Lo haremos de uno en uno, batiendo a velocidad baja y dejando que cada uno de ellos se incorpore bien a la masa.

- Al finalizar este paso, si la masa tiene un aspecto "cortado", no pasa nada -

6. En este momento, añadiremos a cucharadas la mezcla reservada de las harinas y batiremos hasta obtener una masa homogénea.

7. Finalizamos añadiendo el ron.

8. Vertemos la masa en los huevos de la bandeja de los muffins previamente engrasados y horneamos unos 18-22 minutos (no dejéis que se doren demasiado).

9. Desmoldar nada mas sacarlos del horno (con cuidado de no quemaros) y dejarlos enfriar por completo en una rejilla.

ALÉRGENOS: esta receta contiene frutos secos, huevos y lácteos.
Espero que os animeis a hacerlos porque están realmente deliciosos.
Un besote
Helena

jueves, 8 de febrero de 2018

Diagnostico: "Celiaquía". Y ahora ¿qué?

Hola buenos días.

Cuando hace 4 años a mí y a mi hijo pequeño nos diagnosticaron celiaquía, pasé por dos momentos o situaciones.

El primero de ellos, de felicidad con respecto a mí. Yo llevaba 13 años con diversa sintomatología y a esas alturas ya pensaba que, o me volvía loca, o acababa en un hospital porque no podía más con mi cuerpo. Así que ponerle nombre y solución a lo que me sucedía, fue maravilloso.

El segundo momento, de quedarme hecha polvo por mi hijo. El tenía casi 6 años y pensar en todo lo que se le venía encima, al principio me resulto muy duro de asimilar.


Esta demostrado que cuando las personas sufrimos cualquier cambio importante en nuestra vida, tenemos que pasar lo que se llama "curva del cambio". Y ¿que es esto? os preguntareis. 

Pues bien, no es mas que el proceso que tardamos las personas en entender, procesar y administrar ese cambio, esa perdida de algo.

Cuando a las personas nos diagnostican celiaquía, de pronto bajo nuestros pies se abre una especie de abismo. Desgraciadamente, tras ese diagnostico no hay muchos lugares a donde recurrir para que nos expliquen correctamente que va a pasar a partir de ese momento. 

Muchas personas me escribís recién diagnosticadas para contarme como os encontráis: enfadados, resignados, asustados.

Por eso, con el instrumento de la curva del cambio, hoy he querido en este post mostraros todos esos procesos por los que creo, pasamos muchos de nosotros cuando recibimos el diagnostico, hasta llegar a la aceptación y a volver a sentir que se puede disfrutar de la vida exactamente igual.



1 y 2: Momento Diagnostico
Como os decía al principio, aquí podemos tener digamos "felicidad" porque tras años de encontrarnos fatal, ya sabemos que nos pasa. 
O bien quedarnos hundidos en la miseria. Pero en ambos casos, la incertidumbre se apodera de nosotros.
¿Y ahora que? es lo que muchos nos preguntamos en ese momento.

3- Resistencia
¿Por que a mí? ¿Que he hecho yo para llegar a este punto? ¿Lo podría haber evitado? 
De cualquier manera posible, nos resistimos a pensar que a partir de ese momento, nuestra vida sí o sí va a tener que cambiar. Y muchas veces no sabemos encima ni como hacer ese cambio.

4. Amenaza
¡¡¡Socorrooooooo¡¡¡¡. ¿Cómo afronto yo esta nueva situación?. Mi entorno no me entiende. Me  dicen que soy muy exagerado. Que me he vuelto un "radial" en las comidas y con la limpieza de la cocina. En definitiva: me siento el bicho raro.

5. Desilusión
Mi vida es un asco. Esto es un caos. Me siento hundido. No voy a poder hace nada de lo que hasta ahora hacía. Me siento en mitad de una crisis total.

6. Transformado la idea
¡¡¡Click¡¡¡ algo en tí cambia. 
Llevas un mes comiendo sin gluten y te empiezas a encontrar muy bien. No te duele la cabeza. No vas al baño constantemente. 

7. Aceptación 
"Oye, pues esto de ser celiaca/o no es tan malo". Hoy he ido al super y he encontrado unas galletas muy ricas. Y además he salido a comer por ahí con las amigas y he encontrado un restaurante donde me han atendido fenomenal.

8. Integración
Pues sí señores, soy celiaco. Es lo que me ha tocado y oye, así es la vida. Cosa peores, muchísimo peores hay. 

9. Seguir adelante
Ya ha pasado un tiempo desde el diagnostico. Tengo controlados los supermercados, los productos, los restaurantes de mi ciudad. Mi entorno me ayuda y me apoya. Voy a hacer mi primer viaje fuera y me llevo mucha información. Me encuentro muy bien. Mi salud a mejorado mucho. Mi vida sigue. Estoy feliz.


Soy consciente de que todos no pasan por esos pasos. O incluso sí pero no en ese orden. Pero estoy segura que todos los que estáis leyendo os reconocéis en varios de ellos. Yo la primera.

Espero que os haya gustado y sobre todo, si estáis recién diagnosticados, os ayude a ver que aunque ahora os sintáis tristes, angustiados y decaídos, dentro de un tiempo, cuando vuestra salud haya dado un giro de 180 grados porque el gluten no esté "envenenándonos", vuestro chip cambiará.

Un besote y hasta el próximo día.
Helena

lunes, 5 de febrero de 2018

Galletas Speculoos

Hola buenos días.

Hace muchos años, pero muchos muchos. Cuando fui a visitar a mi hermana a Lieja (Bélgica) mientras ella disfrutaba de la maravillosa Beca Erasmus, probé las galletas speculoos y me encantaron.

En realidad, no dejan de ser unas galletas de mantequilla, pero con la peculiaridad de que llevan una mezcla de especias que les da ese sabor tan característico.

Aunque son muy típicas de Navidad, hace unos días estando en el super a mi celiaquín se le antojaron unas y le compré. Pero al llegar a casa, ya sabéis como soy, decidí que iba a probar a hacerlas caseras para futuras ocasiones.

Sinceramente, están espectaculares y son mucho más saludables que cualquiera que compréis. Así que animaros a hacedlas y luego me contáis.

Ingredientes
125 gr mantequilla (sin lactosa)
120 gr azúcar panela
15 gr azúcar invertido (receta aquí)
1 huevo L
225 gr harina sin gluten
- 50 gr harina almendras
- 50 gr fécula patata
- 25 gs harina de arroz integral
- 100 gs harina trigo sarraceno
15 grs mezcla especias speculoos*
2,5 gr goma xantana
Elaboración
- Tamizar las harinas junto a la mezcla de las especias speculoos y la goma xantana. Reservar.

- En la amasadora, batir el azúcar junto con la mantequilla (es importante que esté a temperatura ambiente) hasta que estén bien mezcladas.

- Añadir el azúcar invertido y seguir batiendo.

- Incorporar el huevo (también mejor a temperatura ambiente) y seguir batiendo.

- Cuando tengáis una mezcla homogénea, bajar la velocidad de la amasadora y a cucharadas, ir vertiendo las harinas, dejando que se mezclen con tranquilidad.

- Una vez lista la masa, yo os recomiendo que la pongáis un rato en la nevera para que enfríe.

- Una vez fría, la podéis estirar con un rodillo y cortarla con los cortadores que queráis o como hice yo, meterla en una manga pastelera con una boquilla y darles ciertas formas (mi forma quedó un tanto rara, pero bueno... )

- En ese momento mientras volvéis  a llevar la masa al frigorífico un poco más, id precalentando el horno a 180 grados y cuando esté listo, hornear calor arriba y abajo unos 15 minutos o hasta que las veas doradas.

*Mezcla especias Speculoos
20 gr canela
5 gr nuez moscada
2,5 gr clavo
2,5 gr genjibre
2,5 gr cardamomo (semillas interiores)
2,5 gr pimienta blanca

- Poner todos los ingredientes en un triturador y batir (Thermomix 1 min. velocidad 10).
- Si quereis podeis doblar las cantidades y guardarlas en un bote hermético de cristal para otros postres.

Notas
- Como veis, he mezclado 4 tipos de harinas diferentes ya que me gusta probar. Pero las podéis hacer con la harina que tengáis por casa. Eso sí, el toque de las almendras al tener más grasa siempre es un plus en este tipo de masas.

- Yo las hice con mantequilla sin lactosa, pero si no tenéis problema con esta intolerancia, hacedlas con una mantequilla normal.

- La receta lleva azúcar invertido ya que este consigue que las masas duren un poquito mas tiempo. No hay problema si no tenéis o no os apetece hacer. Poned 25 grs más de azúcar normal (en total 125) y solucionado.

- Se mantienen unos cuantos días perfectamente en una lata hermética.



ALÉRGENOS: la receta contiene huevos.



Probadlas y ya me diréis que tal están. En casa, literalmente "vuelan".
Un besote y hasta el próximo día.
Helena

jueves, 1 de febrero de 2018

Por un poco, si pasa

Hola buenos días.

Hoy pensaba escribir una entrada diferente. Pero distintas cosas que han pasado últimamente, me han hecho cambiar de idea.

Soy celiaca. O tengo celiaquía, como cada uno prefiera. Me es indiferente. Mi hijo pequeño también. El mayor es genéticamente portador. Veremos si a lo largo de su vida desarrolla la enfermedad. O no. Quien sabe.

Desde el momento 0 del diagnóstico, tuve claro que mi vida iba a cambiar. Y que NUNCA, jamás de los jamases, podría volver a tomar nada que llevase gluten. Y también tuve claro que una sola miga, una, podía afectar a mi intestino. Una sola traza, haría que los anticuerpos volviesen a "atacarme".
No soy especialmente sintomática. Cuando me he contaminado, porque soy consciente de que nos contaminamos por mucho cuidado que pongamos, sobre todo cuando salimos a comer fuera, se me hincha la tripa. Me lleno de aires. Y por la noche estoy como si me hubiese comido 3 o 4 vacas, o bueyes, o bisontes. Además, un cansancio extremo se apodera de mi. Con bastante seguridad, al día siguiente, me dolerá la cabeza.

A mi hijo le ha tocado peor parte, porque se pone malo malísimo en cosa de nada.

Creo que hemos tenido suerte: teniendo manifestaciones externas de la contaminación, somos conscientes de que algo no ha ido bien.

Pero ese no es el problema. El problema es que tengamos o no síntomas mas o menos evidentes, cualquier ingesta de gluten daña nuestro intestino. SIEMPRE.

Pues bien, 4 años después del diagnóstico, hay gente que sigue sin entenderlo.
Vamos a hacer una encuesta. ¿Habéis escuchado alguna vez frases del siguiente tipo?
- "chica Helena, que exagerada eres"
- "estás amargando al chiquillo"
- "yo no soy tan cuidadosa como tú y las analíticas me salen bien"
- "aunque no pone nada de trazas de gluten, yo tomo esto o lo otro y no noto nada".

¿Os suenan todas, verdad?

Pues bien, como decía antes, cualquier pequeña traza hace que nuestro intestino se altere; que se "despierte" de ese letargo que el no comer gluten le produce y que es precisamente, lo que nos hace estar sanos.

Así que si no notas nada, si nunca te pones externamente malo, estupendo. Pero señoras y señores:
  POR UN POCO, SI PASA

Esto de ser celiacos no es fácil en muchos momentos.

Necesitamos de un entorno que nos comprenda y nos apoye.

Que no nos juzgue cuando vamos a un restaurante y preguntamos hasta la saciedad cómo han hecho nuestra comida; que en los supermercados nos leamos las etiquetas de todo lo que cae en nuestras manos porque no vemos claramente la posibilidad de encontrar trazas. Que entiendan que a la hora de viajar, tengamos que ir a un apartamento en vez a un hotel porque de lo contrario, corremos el riesgo de no comer. Y que la improvisación con nosotros es complicada.

Pero sea en casa, o fuera de ella; recordad que con síntomas o sin ellos, si de verdad queréis estar sanos como una manzana, NUNCA OS SALTEIS LA DIETA SIN GLTUEN

Es vuestra salud.

Con cariño,
Helena