jueves, 19 de febrero de 2015

Aventuras y desventuras de un niño celiaco

Hola buenos días.

Hoy hago un alto en las recetas para contaros esas anécdotas del día a día por las que los celiacos tenemos que pasar. Como yo suelo decir, nuestra vida es una larga carrera de obstáculos. Las vallas a saltar hay veces que son pequeñitas y fáciles; otras veces muy muy altas y complicadas. Pero con todas ellas debemos ir lidiando de la mejor forma posible.

Cuando uno es adulto, esas barreras las ve desde una perspectiva. Pero cuando una es celiaca y madre de un niño que tiene 6 años (casi 7 como a él le gusta decir), estas vallas en ocasiones son verdaderamente infranqueables. Y una como mama, tiene la obligación sentirse mal a escondidas, pero hacer ver a tu hijo que en esta vida todo se puede solucionar y todo puede ser igual (o casi) como si en su vida la celiaquía no fuese su "permanente" compañera de viaje.

Y ¿porque os cuento todo esto? La explicación:
El viernes pasado en el cole de mis niños, como en casi todos, se celebraba el carnaval con un desfile, la quema de las "condenas" y el lanzamiento de caramelos (ya me había asegurado yo que eran de cristal y por lo tanto, aptos). Posteriormente, la APYMA organizaba una chocolatada. Ellos me habían ofrecido que a Nicolas le podían llevar galletas si gluten, pero el chocolate lo llevaba la empresa de catering que hace la comida, y no había opción para nosotros.

Pues bien, mi hijo llevaba días diciendo que él no quería quedarse a la chocolatada, que prefería ir al entrenamiento (los viernes hace fútbol). Yo no lo entendía porque sé que a él le encanta quedarse en el patio jugando con sus amigos, y más un día que iban a ir todos disfrazados. Pero nada, que no quería y que no quería.


Al final, una noche me pongo a hablar con él diciéndole que me diga si hay una razón por la que no quiera quedarse porque no lo entiendo y me dice: "mamá, es que todos van a comer chocolate, y yo no. Y yo siempre soy el que no tiene las cosas ricas". Os juro que se me cayó el alma a los pies. Pero de manera inmediata le dije: "eso no es un problema. Mamá lleva chocolate para los dos. Sin gluten, del rico". Le cambió la cara, me abrazó y decidió que sí, que era buena idea quedarnos a la chocolatada del cole.

Así que el vienes pasado con una tarde magnífica, mi enano y yo comimos chocolate como todos los demás: compré uno preparado del Mercadona, lo calenté en un termo y nos lo zampamos untando con unas "valencianas" que había preparado esa misma mañana (la receta AQUÍ). Y además no tuvimos que esperar la larga cola que se organizó... jajajaja.

Os cuento todo esto para intentar concienciar. Porque ya sabemos que ser celiaco no es ninguna tragedia y que el día a día es muy llevadero. Pero hay momentos y sobre todo para los niños, en los que su sufrimiento es muy grande porque se sienten distintos. 

Yo quiero que mis hijos, los dos, sean personas resolutivas y que ninguna barrera se interponga en su felicidad. Y si hay que ir con el termo a todos lados, pues se va.

Gracias por leerme.
Un beso muy grande
Helena

3 comentarios:

  1. Hola Helena, pues me alegro un montón de que al final comiera chocolate, y contigo, sin esperar cola, ja, ja. Es que esto para un niño supone un mundo, así que tiene mucha suerte de que su madre sea tan resolutiva y enseguida le de su opción para celíacos de postres, etc. Un besico y mucho ánimo con este tipo de situaciones.

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  2. Hola. Soy profe en un colegio público de València y nosotros también tuvimos el pasado viernes, carnavales y chocolatada al final. Pero en mi cole si se hace siempre que hay alguna celebración, lo mismo pero sin gluten para los cuatro alumnos celíacos que tenemos. Alguno de ellos con intolerancia también a la lactosa.
    Comieron como todos "su chocolate y sus bollos", lo único diferente fue la cola en la que se situaron para recogerlo.
    Hace ya unos veinte años que tuve el primer niño celíaco en mi clase. En aquella época yo sabía muy poco o nada sobre la celiaquía. Los padres de Pau, me hicieron llegar un librito donde se especificaban alimentos aptos, clasificados por marcas. No costaba nada consultarlo ante cualquier duda.
    Hoy la sociedad ha cambiado y todos tenemos mucha más información y en los supermercados encuentras fácilmente alimentos sin gluten, sin lactosa. No me explico como el colegio no buscó la solución.
    Un beso.

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    1. Hola Mª Jesús y gracias por tu comentario.
      La verdad es que con respecto al colegio (mis niños también van a un cole público), no tengo queja ya que siempre que hay algún evento se preocupan por que mi enano (y otra niña celiaca que hay) tengan sus productos adecuados para que se sientan igual.
      En este caso, la chocolatada la preparó la APYMA (fuera del horario escolar) y fue ahí donde no hubo opción porque la empresa que la suministraba no la dio.
      Como madre, te agradezco profundamente la preocupación por los niños con intolerancias porque sin duda, en la medida de lo posible, hay que tratarlos con absoluta normalidad y ofrecerles los productos adecuados a ellos (que haberlos, haylos.... jajajaja).
      Un besote

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