jueves, 26 de febrero de 2015

Tartaletas de Nutella

Hola buenos días.

El invierno y el frío es lo que tienen: que las tardes de domingo son para quedarse en casa con sofá y manta y a ser posible, un postre dulce y bien calórico. Así que hoy os traigo uno que va a hacer vuestras delicias y las de los más pequeños.

Es además una receta facilísima y más si tenéis la masa quebrada lista. Yo cuando preparo, siempre hago bien de cantidad y luego la separo en distintas bolas y la congelo. Así no tengo más que dejar que descongele y lista para hornear. De todos modos se hace muy rápido y lo único es la espera de la hora en la nevera. La receta la tenéis aquí.





TARTALETAS DE NUTELLA SIN GLUTEN

Ingredientes (para 4 tartaletas)
Masa quebrada
1 huevo
125 grs nutella
Almendras, lacasitos... para decorar

Elaboración
- Colocamos la masa quebrada en nuestras tartaletas (previamente engrasadas) y horneamos 12 minutos a 180 grados.
- Mientas se hornea, mezclamos en un bol los 125 grs de Nutella junto con el huevo y batimos bien hasta que la masa sea homogénea. Si la Nutella está muy dura, se puede meter unos segundos al microondas para ablandarla un poquito.
- Una vez horneadas las tartaletas, las dejamos reposar en una rejilla unos 5 minutos y vertemos la mezcla sobre ellas de la nutella y el huevo, nunca rellenándolas hasta arriba o corremos el riesgo de que se nos desborde. Hornear 10 minutos.
- Pasado el tiempo, decorar con almendras, lacasitos si se quiere.

Estas tartaletas hay que procurar comerlas en un espacio de unas 4 horas, que es cuando más ricas están. No obstante, bien guardadas aguantan perfectamente de un día para otro.

Como veis, receta facilona y super rica. 
Un besote
Helena

lunes, 23 de febrero de 2015

Barritas de almendra, coco y lemond curd

Hola buenos días.


Esta receta de hoy para mí ha sido una verdadera perdición. Lleva almendara y coco, dos de las cosas que más me pueden gustar en el mundo; y además lemond curd, que no gustándome en exceso los postres que llevan limón, este es exquisito.

Es una receta que requiere su tiempo, más que nada porque hay que preparar la base por un lado y por otro el lemond curd  (que debe enfriarse bien para que coja la textura adecuada). Ademas necesita reposo en el frigorífico, por lo que os recomiendo prepararlo de un día para el otro. Para conservarlo, siempre bien tapado o de lo contrario, se seca muy rápido.

BARRITAS DE ALMENDRA, COCO Y LEMOND CURD
INGREDIENTES
  • 120 grs de almendra molida
  • 30 grs de coco rayado
  • 75 grs aceite girasol
  • 40 grs de Miel
  • sal
  • 1 huevo
  • Zumo de 1 limón
  • Lemond Curd (receta AQUÍ)

ELABORACION
- En un bol mezclaremos la harina de almendras con el coco rayado y la sal. Reservar.
- En la amasadora, batimos el huevo junto con el aceite hasta que espumen un poco y añadimos el aceite de girasol y el zumo de limón. Cuanto estén todos los ingredientes bien integrados, añadimos la mezcla de las harinas y batimos.

- Engrasamos un molde de rectangular y vertemos la mezcla, apretando un poco con las manos hacia abajo para que quede compacta. La hornearemos entre 20-25 minutos. Si vemos que la parte de arriba se oscurece un poco, ponemos un papel de aluminio por encima.

- Una vez horneado, sacar del horno y dejar que se enfríe un poco.
- Verter el lemond curd sobre la masa horneada y meter de nuevo al horno unos 25 minutos.
- Dejar enfriar y reposar en la nevera al menos, 4 horas.
- Pasado ese tiempo, partir en pequeños cuadritos y espolvorear coco rallado por encima.

TIPS
- Dificultad: fácil pero laborioso
- Tiempo de preparación: por un lado el lemond curd (mejor de un día para otro); una hora más las 4 horas de reposo.

Un besote y hasta el próximo día.
Helena

jueves, 19 de febrero de 2015

Aventuras y desventuras de un niño celiaco

Hola buenos días.

Hoy hago un alto en las recetas para contaros esas anécdotas del día a día por las que los celiacos tenemos que pasar. Como yo suelo decir, nuestra vida es una larga carrera de obstáculos. Las vallas a saltar hay veces que son pequeñitas y fáciles; otras veces muy muy altas y complicadas. Pero con todas ellas debemos ir lidiando de la mejor forma posible.

Cuando uno es adulto, esas barreras las ve desde una perspectiva. Pero cuando una es celiaca y madre de un niño que tiene 6 años (casi 7 como a él le gusta decir), estas vallas en ocasiones son verdaderamente infranqueables. Y una como mama, tiene la obligación sentirse mal a escondidas, pero hacer ver a tu hijo que en esta vida todo se puede solucionar y todo puede ser igual (o casi) como si en su vida la celiaquía no fuese su "permanente" compañera de viaje.

Y ¿porque os cuento todo esto? La explicación:
El viernes pasado en el cole de mis niños, como en casi todos, se celebraba el carnaval con un desfile, la quema de las "condenas" y el lanzamiento de caramelos (ya me había asegurado yo que eran de cristal y por lo tanto, aptos). Posteriormente, la APYMA organizaba una chocolatada. Ellos me habían ofrecido que a Nicolas le podían llevar galletas si gluten, pero el chocolate lo llevaba la empresa de catering que hace la comida, y no había opción para nosotros.

Pues bien, mi hijo llevaba días diciendo que él no quería quedarse a la chocolatada, que prefería ir al entrenamiento (los viernes hace fútbol). Yo no lo entendía porque sé que a él le encanta quedarse en el patio jugando con sus amigos, y más un día que iban a ir todos disfrazados. Pero nada, que no quería y que no quería.


Al final, una noche me pongo a hablar con él diciéndole que me diga si hay una razón por la que no quiera quedarse porque no lo entiendo y me dice: "mamá, es que todos van a comer chocolate, y yo no. Y yo siempre soy el que no tiene las cosas ricas". Os juro que se me cayó el alma a los pies. Pero de manera inmediata le dije: "eso no es un problema. Mamá lleva chocolate para los dos. Sin gluten, del rico". Le cambió la cara, me abrazó y decidió que sí, que era buena idea quedarnos a la chocolatada del cole.

Así que el vienes pasado con una tarde magnífica, mi enano y yo comimos chocolate como todos los demás: compré uno preparado del Mercadona, lo calenté en un termo y nos lo zampamos untando con unas "valencianas" que había preparado esa misma mañana (la receta AQUÍ). Y además no tuvimos que esperar la larga cola que se organizó... jajajaja.

Os cuento todo esto para intentar concienciar. Porque ya sabemos que ser celiaco no es ninguna tragedia y que el día a día es muy llevadero. Pero hay momentos y sobre todo para los niños, en los que su sufrimiento es muy grande porque se sienten distintos. 

Yo quiero que mis hijos, los dos, sean personas resolutivas y que ninguna barrera se interponga en su felicidad. Y si hay que ir con el termo a todos lados, pues se va.

Gracias por leerme.
Un beso muy grande
Helena

lunes, 16 de febrero de 2015

Brownie de queso mascarpone

Hola buenos días.

Hoy os traigo una receta de las que nada más verla, tuve claro que la tenía que hacer. Y sin duda, no me ha defraudado nada de nada. Es más, ha superado mis expectativas con creces. Y las de mis hijos, ya que según ellos: "es el mejor postre del mundo mundial".

Llevaba días pensando que hacer con una tarrina de queso mascarpone que me había comprado tiempo atrás y estaba a punto de caducar. No me apetecía hacer la típica tarta de queso y sin duda, este brownie fue una fantástica alternativa y además muy fácil de hacer. La receta original la podéis encontrar en el blog de Susana, "Foodecora".

Con este postre creo que se demuestra una vez más que la repostería sin gluten es igual de deliciosa que la "glutoniana". Es más, no dices nada de la ausencia de gluten y nadie, pero nadie lo nota.




BROWNIE DE QUESO MASCARPONE

Masa de Brownie
150 grs de chocolate negro
100 grs mantequilla
100 grs azúcar blanca
2 huevos
60 grs harina Mix Dolci Schar
20 grs harina arroz
1/4 cta goma xantana

Crema de queso
250 grs de queso mascarpone
150 grs de azúcar glass
2 huevo

ELABORACIÓN

Masa del brownie
Comenzamos fundiendo el chocolate al baño maría. Reservamos
Tamizamos las harinas junto con la goma xantana. Reservamos
En la amasadora, vertemos la mantequilla y el azúcar y batimos hasta que ambos ingredientes estén bien integrados. Añadir los huevos de uno en uno, esperando que uno esté bien mezclado antes de verter el otro.
Incorporar las harinas y la goma xantana, batir y una vez tengamos una masa homogénea, añadir el chocolate previamente fundido. 
Verter la mezcla de manera homogénea en un molde previamente engrasado con spray desmoldante (o mantequilla en su defecto). Reservar.

Vamos a hacer ahora la crema de queso
Batir el queso mascarpone con el azúcar glass y cuando ambos estén bien integrados, verter como anteriormente, los huevos de uno en uno.
Echar esta mezcla de manera homogénea sobre la masa del brownie que teníamos reservada.

Hornear a 170º durante aproximadamente 40-42 minutos.

Dejar enfriar, desmoldar con cuidado y... ¡¡devorar¡¡

Espero que os haya gustado mi propuesta. Si queréis, podéis decorar el brownie con chocolate rallado o azúcar glass, pero os aseguro que así está espectacular. Ya me contareis.

Un besote
Helena

jueves, 12 de febrero de 2015

Plum Cake de naranja y semillas de amapola

Hola buenos días.

Soy seguidora fiel de bastantes blogs. Hasta hace un año más o menos, todos ellos de tartas creativas y repostería en general. A día de hoy por supuesto, también blogs de recetas sin gluten.

En todos ellos encuentro inspiración, ideas y super recetas que voy apuntando "para hacer". Tengo tantas que creo necesitaría hacer una al día para darles salida. 

Pero hay veces que ves una que te atrae tanto que dices: esta la siguiente a hacer sin duda. Y eso me pasó con este plum cake. Lo vi en el blog de mi amiga Iratxe, Gallecookies y esa misma tarde lo hice. De hecho las fotos las saqué a toda velocidad, con luz artificial, porque mis hijos y mi madre decidieron que se lo querían comer en ese momento. Son agradecidos, lo sé.

Es un bizcocho denso y por ello considero que se puede llamar más bien plum cake. Con un sabor especial, ya que lleva zumo de naranja y semillas de amapola.

No se si conocéis los beneficios de las semillas de amapola: son una fantástica fuente de calcio y de vitamina A; de antioxidantes y contienen hierro. Además es un calmante natural para el organismo y su digestión es muy fácil. 



PLUM CAKE DE NARANJA Y SEMILLAS DE AMAPOLA

Ingredientes
2 huevos
100 grs de aceite de girasol
150 grs de zumo de naranja (2 naranjas)
75 grs de azúcar moreno
30 grs de semillas de amapola
2,5 gs de levadura sin gluten
una pizca de sal
150 grs de harina sin gluten 
      (en este caso 70 grs de harina de almendras y 80 grs de mix Dolci Schar)

Elaboración
Precalentar el horno a 180º
Tamizar las harinas junto con la levadura y la sal

Batir los huevos junto al azúcar hasta que estén espumosos. 
Añadir el aceite y el zumo de naranja y seguir batiendo hasta que todos los ingredientes estén integrados.

Verter la mezcla de las harinas despacio, a velocidad baja y cuando la tengamos bien incorporada, añadir las semillas de amapola y repartirlas bien por toda la masa.

Echar en el molde elegido (previamente engrasado) y hornear durante aproximadamente 40-45 minutos, dependiendo de los hornos, como siempre os digo.

* Si os fijáis en la segunda foto, hay unos mini bizcochitos con forma de helados. Estos los hice con un molde que tengo de silicona de la marca Silikomart, que sirven tanto para hornear como para hacer helados. En este caso como son pequeñitos, el tiempo de horneado fueron 12 minutos.
Molde de Silikomart

Espero que os guste mi propuesta y os animéis a hacerla porque de verdad que está muy rico.
Un besote
Helena

lunes, 9 de febrero de 2015

Un año sin gluten en nuestras vidas

Hola buenos días.

Mañana día 10 de febrero es un día especial en nuestro calendario: mañana hará un año que a Nicolás, mi hijo pequeño, le hicieron la biopsia intestinal que confirmaría el diagnóstico que esperábamos y que yo tenía desde un mes antes: ambos éramos celíacos.

Y eso quiere decir que justo hoy hace un año, fue el último día de nuestra vida en el que comimos gluten. No se si pasado el tiempo y gracias a la investigación médica, tengamos alguna medicación que nos permita volver a comerlo. Sinceramente, es algo que ni me  planteo.

Un año. 365 días con sus rutinas, su verano y sus sanfermines; con viajes y excursiones; con la navidad y cumpleaños; con varios y diversos eventos sociales. Como me gusta decir a mí: hemos completado el primer ciclo. 

¿Y cómo ha sido este año? pues... con un poquito de todo, como en botica.

Aunque lo esperábamos, el shock inicial no nos lo quitó nadie. Yo estuve 10 días metida en casa, llorando a moco tendido y con una sensación de abatimiento total. Y un día me levanté y me dije: "Hasta aquí. Ya has llorado y sacado todo lo que tenías que sacar. Ahora, para adelante". Y eso hice.

Lo primero fue cambiar nuestro hábitos en casa: limpieza absoluta de la cocina y de la despensa; eliminamos todos aquellos productos que tenían gluten y tan sólo dejamos un pequeño cajón con galletas, magdalenas y algún que otro producto "glutoniano" para mi marido y para mi hijo mayor.  Es "el cajón del veneno", como le llamamos Nicolás y yo.

El siguiente paso fue el carro de la compra: buscar nuevos productos libres de gluten. Sí, ya sabemos que en Mercadona afortunadamente tenemos muchos de los productos aptos para nosotros; pero no sólo de Mercadona vive la gente celiaca. Nuevas harinas y panes;  nuevos productos como la quinoa, el mijo y el sésamo. Ha sido un año de probar, practicar y muchas veces, tirar productos porque era absolutamente incomestibles. A día de hoy, tenemos claro cuales son los productos que nos gustan y los que no. Eso sí, todos absolutamente todos, son CARÍSIMOS.

Y ahora salimos de casa y del super y nos toca concienciar a toda la gente que nos rodea: familiares, colegio, amigos... de que JAMAS DE LOS JAMASES PODEMOS COMER NADA QUE LLEVE GLUTEN. NUNCA. JAMAS. DE POR VIDA. Y aquí esto es poco menos que una guerra: "que si eres una exagerada", que si "por un día no os va a pasar nada". En fin, creo que como es una batalla perdida con algunas personas, ya paso. 

Vida social, cumpleaños y restaurantes: la madre del cordero. Comer fuera de casa para nosotros es en general, una odisea y muchas veces, una tortura. A estas alturas soy muy consciente que lo que tenemos que hacer es "quitarnos el hambre. Porque disfrutar de la comida, es casi imposible. No podemos comer nada que lleve harinas de trigo y lamentablemente esta forma parte de casi todas las salsas. Así que nuestro menú suele ser: ensalada y filete a la plancha; patatas fritas sólo si están dispuestos a hacérnoslas en una sarten con aceite limpio. Y con suerte, con mucha suerte, algún postre.

Y ahora me diréis ¿pero si ahora en los restaurantes están obligados a poner los alérgenos? si claro, los marcan, pero ¿y la contaminación cruzada? No os quiero aburrir pero es todo mucho más complejo de lo que parece, de verdad.

Viajes: claro que se puede viajar, ¡¡¡por supuesto¡¡¡ pero se acabó la improvisación. No puedes ir a un lugar a la aventura, porque igual te quedas sin comer. En el bolso o la maleta siempre, siempre hay que llevar provisiones. Y además hacer una buena investigación de mercado sobre los restaurantes donde a priori, algo podremos comer sin problemas. Igualmente, buscar los supermercados donde haya productos aptos. Sin duda para mí, mejor apartamento que hotel.
Y acabo con la MENTE: esa gran poderosa que todos tenemos; que es mucho más fuerte de lo creemos. No es fácil ser celiaco. Por supuestísimo que no es lo peor del mundo ni mucho menos. Pero no es fácil  Y es precisamente la mente, nuestra manera de afrontar las cosas que nos suceden la que determina como podemos llevar esta enfermedad mejor o peor.

Un año sin comer gluten. Un año en el que mis dolores de cabeza han desaparecido; mi tripa, antes permanentemente hinchada, también. Mis digestiones son estupendas. Un año en el que mi enano ha crecido un montón, ha desaparecido su mal carácter y ha mejorado espectacularmente su motricidad.

Ya ha pasado un año desde nuestra nueva vida sin gluten. Nuestro primer año sanos.
Por muchos más.

Un beso enorme y hoy, especialmente, gracias por leerme.
Helena

lunes, 2 de febrero de 2015

Tronquitos "Red Velvet"

Hola buenos días.

Hoy os traigo una receta que la verdad, surgió de la más pura improvisación.

La semana pasada preparé un red velvet. Para las que no lo conozcáis, es un bizcocho que tiene de peculiaridad que es rojo (debido al colorante que se le pone de este color) y que tiene un sabor "diferente" debido al buttermilk que se utiliza para hacerlo y que le aporta un sabor que a mí me recuerda a los tigretones que me comía (pocos la verdad), cuando era pequeña.

Como os decía, estaba yo haciendo como os decía el bizcocho y me sobró un poquito de masa y pensé: esto hay que aprovecharlo. Y me salió la vena creativa y salieron estos tronquitos que os puedo asegurar, a mis hijos entusiasmaron. De hecho apenas pude sacarles fotos porque fue llegar los enanos a casa y literalmente, devorarlos. 



TRONQUITOS RED VELVET

Ingredientes:
150 grs de harina sin gluten (100grs  Mix Doldi Schar y 50 grs de trigo sarraceno)
15 grs cacao en polvo (en este caso Valor)
2,5 grs de levadura sin gluten
2,5 grs de bicarbonato
70 grs mantequilla
10 grs de aceite de girasol
120 grs de azúcar
1 huevo
colorante rojo
1,5 grs de goma xantana
sal
115 ml de buttermilk *

 Chocolate blanco sin gluten (en este caso de Mercadona)

* Para hacer el buttermilk casero, poner los 115 ml de leche en un vaso y añadirle una cucharada de zumo de limón. Dejarlo reposar unos 10 minutos. El aspecto que tendrá pasado este rato es de leche cortada, pero eso es precisamente lo que queremos.

Elaboración
- En un bol, tamizamos las dos harinas junto con la levadura, el bicarbonato, la goma xantana, el cacao y la sal. Reservamos.
- En la amasadora, batimos la mantequilla junto con el aceite y cuando estén integradas, echamos el azúcar y seguimos batiendo. 
- Cuando estén bien integrados, ponemos el huevo y dejamos batir hasta que espumen y aumente su volumen.
- Ahora iremos echando poco a poco la mezcla de las harinas alternándolo con el buttermilk de esta manera: harina-buttermilk-harina-buttermilk-harina. 

- Cuando veamos que la masa está homogénea, ponemos el colorante rojo (siempre fijándonos que sea sin gluten. Yo suelo utilizar los de "sugarflarir"). Hay que poner bastante porque cuando horneamos el bizcocho, siempre pierde color.

- Esta mezcla la podríamos hornear tal cual a modo de bizcocho en un molde normal. Yo en este caso la puse en el que tengo de silicona de Silikomart para darles la forma de los tronquitos y los horneé 30 minutos a 180 grados, cubiertos por papel de plata para evitar que se quemasen. es un bizcocho que tarda mucho en hacerse, por lo que en estas cantidades tan pequeñas hay que tener cuidado.

Molde de Silikomart que sirve tanto para hornear bizcochos como para hacer helados.

- Una vez horneados, dejar que se enfríen en una rejilla.

- Mientras los bizcochitos se enfrían, derretimos el chocolate blanco al baño maría para evitar que se queme. También se puede hacer en el microondas pero yo prefiero el baño maría. 

- Una vez fundido el chocolate, lo vertemos en los moldes donde habíamos horneado los bizcochos, dejamos que se asiente unos minutos y ponemos encima los bizcochitos, haciendo un poquito de presión sobre ellos para que se peguen bien al chocolate.

- Metemos el molde en el frigorífico y lo dejamos al menos dos horas para que el chocolate vuelva a solidificarse y adherirse bien al bizcocho. Pasado este rato, desmoldar con cuidado y... ¡¡¡DEVORAR¡¡¡

Por supuesto, se puede hacer con chocolate negro o con leche. Y lo mismo con el bizcocho. Podeis poner el que mas os guste. Aunque es verdad que la combinación de colores rojo y blanco queda muy llamativa (y sanferminera, por cierto... jajaja¡¡¡).

Ya me contareis si los hacéis que tal os parecen. 
Un besote grande
Helena