lunes, 30 de junio de 2014

Chocolate Mascarpone Cheesecake

Hola buenos días.

Hoy es último día de junio así que hoy escribo la última de las entradas del blog hasta el mes de septiembre. Me tomo dos meses de vacaciones "bloggeriles". Las necesito.

En octubre del año pasado comencé a hacerme pruebas debido a que mis problemas intestinales habían empeorado en la última época. Poco después supe que soy celíaca. Lo siguiente fue estudiar también a mis hijos y descubrir que el mayor es portador de la enfermedad y el pequeño ya la había desarrollado.

Estos meses han sido "de adaptación"; de acostumbrarnos a una nueva manera de cocinar; de reorganizar la cocina. De saber que no podemos salir de casa a comer por ahí improvisando, sino que hay que saber a donde vas a ir porque te arriesgas a no poder comer nada de nada. De duros momentos en el súper porque aunque evites ciertos pasillos, tu hijo te mira con cara de pena y es duro escucharle decir "mamá, es una mierda ser celiaco".

Pero como todo (o casi todo) en la vida tiene una cara positiva, en mi caso, la ha tenido: he aprendido a comer mucho mejor, más sano. Tras 15 años de encontrarme mal, me siento estupendamente y además comencé a escribir este blog en donde os cuento mis nuevas creaciones reposteras "sin gluten" y me sirve como desahogo, como una estupenda manera de expresar y contaros lo que nos va pasando en esta nueva etapa de nuestra vida.

Así que para despedirme hasta la vuelta, os dejo una receta cero complicada y hacer y eso sí, sólo apta para grandes amantes del chocolate.



CHOCOLATE MASCARPONE CHEESECAKE
Ingredientes para la base
250 grs de queso mascarpone
200 grs de chocolate negro para fundir 

Elaboración de la base
Fundir el chocolate en el microondas (con cuidado de que no se queme) y dejar atemperar.
En una batidora, poner el queso mascarpone (siempre bien frío) y batir con barillas. 
Cuando esté cremoso, añadir poco a poco el chocolate y seguir mezclando hasta que ambos ingredientes estén integrados.
Colocar en un molde desmontable previamente forrado con papel de horno, de unos 15 cms (o en individuales, como en este caso).
Meter en el frigorífico.

Ingredientes para la gelatina
3 hojas de gelatina neutra
70 grs de nata para montar (35% de materia grasa)
70 grs de agua
30 grs de cacao sin azúcar y sin gluten (Valor)
70 grs de azúcar

Elaboración de la gelatina de chocolate
Hidratar las hojas de gelatina en agua muy fría
En un cazo, ponemos el agua, la nata y el azúcar hasta que ésta última se disuelva, sin que llegue a hervir. 
Poco a poco añadimos el cacao en polvo, sin dejar de batir hasta que esté bien integrado.
Una vez que se haya enfriado un poco, verter las hojas de gelatina y batir manualmente hasta que se hayan disuelto completamente.
Echar sobre la masa previamente hecha y dejar al menos, 5 horas en el frigorífico para que solidifique (mejor de un día para otro).

Espero que os haya gustado mi propuesta. En casa a mis hijos les encantaron y os puedo asegurar que son de lo más exigentes.
Un beso muy grande, disfrutad del verano y nos vemos en septiembre.
Helena

jueves, 26 de junio de 2014

De los errores se aprende

Hola buenos días.

Como dice el título del post, de los errores se aprende. Y es que aún soy muy novata en esto de la celiaquía, ya que sólo llevamos comiendo sin gluten desde el mes de febrero, que puede parecer mucho, pero cuando se trata de cambiar tus hábitos, tus rutinas de comidas, de limpieza y de vida social, es muy poquito.

Y como suele pasar en la vida, la experiencia es un grado y la falta de ella hace que en ocasiones cometas errores. Y eso es lo que nos pasó este pasado fin de semana.

El sábado el club de monte del cole de mis hijos celebrara la última de las excursiones del año y por supuesto, allí que fuimos. El tema de los almuerzos para la caminata ya los tenemos controlados y llevábamos bocatas de tortilla de patata (con pan hecho por mí.... otro capítulo del que ha os hablaré), embutido (sin gluten por supuesto) y fruta.

Tras un par de horas por el monte (hicimos parte de una ruta que va por los acantilados que van desde Fuenterrabía hasta San Sebastián... espectacular, por cierto), volvimos para comer a un restaurante de un camping.
Sabíamos que menú sin gluten por supuesto que no iban a tener pero preguntamos si tenían ensaladas y si nos podían hacer carne o pesado a la plancha y nos dijeron que sin problemas. 
Pero... primer error: a todos los demás niños les pusieron su correspondiente plato de macarrones. Así que Nicolás se enfadó mucho y dijo que él no quería ensalada. Es en ese momento cuando te das cuenta de que tú como adulto puedes prescindir de muchas cosas, pero que un niño de 6 años, por muy bien que lleve lo de ser celíaco, sólo quiere sus macarrones, como todos los demás.
El alma a los pies...

Segundo error: pedí una ensalada mixta sin decir nada más. Pues bien, cuando me la trajeron llevaba gambas, palitos de cangrejo y mayonesa...

Tercer error: llega el lomo a la plancha que habíamos pedido para Nicolás y de pronto nos damos cuenta es que adobado. El niño aún sin comer nada y el plato vuelta para la cocina. 10 minutos después ya el pobre sin hambre, le sacaron unas pechugas de pollo, sin patatas por supuesto.  

Afortunadamente al menos había helados sin gluten así que pudo acabar su comida como el resto de los niños. Yo no tuve esa opción porque todos los postres que había eran "glutonianos".

Conclusión: mi niño no volverá a llorar porque no tiene sus macarrones. ¡¡Seré la reina de tupper¡¡

Conclusión dos: ser celíaco implica que los camareros te miren con cara de "VAYA POR DIOS, YA ME HA TOCADO LA CLIENTA PETARDA DEL DÍA". Y sé que hay que preguntar todo, todo, todo. Pero no siempre es fácil. No todos los días se lleva bien esto de ser celíaco. En absoluto.
Próximo reto: los sanfermines.

Gracias como siempre por estar ahí.
Un besote



lunes, 23 de junio de 2014

Gelatina de Horchata con coulis de melocotón

Hola buenos días.

Verano, mi estación favorita. 
La verdad es que en contra de lo que le suele pasar a la mayoría de las personas, mi cuerpo funciona mejor a 30 grados que a 10, así que estoy encantada de que al fin, las altas temperaturas hayan "invadido" nuestra ciudad.

Pero claro, todo tiene su parte negativa y eso de encender el horno para hacer bizcochos o magdalenas... ufff, como que no. Así que estoy investigando nuevos y fresquitos postres para este verano, que sean aptos para toda la familia. Sin gluten, vamos. Dicho y hecho, hoy os traigo un postre facilísimo de hacer, rico y con un toque de frutas que siempre es bienvenido.
 


GELATINA DE HORCHATA CON COULIS DE MELOCOTÓN

PARA LA GELATINA
Ingredientes:
200 ml de horchata
200 ml de nata para montar (*en mi caso además sin lactosa)
20 grs de azúcar
4 hojas de gelatina neutra

Elaboración
Hidratar la gelatina con agua muy fría
Montamos la nata con unas barillas y la reservamos en el frigorífico
Calentamos un poco la horchata, junto con el azúcar, sin que llegue a hervir.
Añadimos las hojas de gelatina y vamos removiendo hasta que se disuelvan por completo.
Dejamos que se enfríe por completo y entonces añadimos la nata montada, con cuidado de no bajarla demasiado.

Rellenamos los boles elegidos 3/4 partes de su capacidad y los metemos en el frigorífico, dejándolo allí como mínimo 4 horas (mejor de un día para otro).

COULIS DE MELOCOTÓN
Ingredientes
250 grs de melocotones
100 grs de azúcar
zumo de 1/2 limón

Elaboración (en termomix)
Pelar la fruta y ponerla en el vaso junto con el azúcar y el zumo del limón.
Triturar 15 seg, velocidad progresiva 5-10.
Programar 5 minutos, 90º velocidad 3.

Dejar enfriar un poquito y ponerlo sobre la gelatina, que ya habrá solidificado.

En este caso yo opté por hacer el coulis con melocotones porque tenía unos cuantos muy maduros en casa que ya nadie se iba a comer, pero se puede hacer con cualquier fruta que os apetezca.

Espero que os haga gustado mi propuesta fresquita para el inicio del verano.
Un besote
Helena

jueves, 19 de junio de 2014

Restaurante Gandarias, San Sebastián

Hola buenos días.

Hoy vengo a hablaros del que hasta ahora, en mi corta vida como celíaca, ha sido el mejor restaurante donde he comido. Porque puedo decir que no sólo comí: disfruté. Y eso es un lujo que hace tiempo, creía que no me volvería a pasar viviendo una vida "sin gluten". Os hablo del Restaurante Gandarias.

San Sebastián está a una hora corta en coche desde Pamplona, así que de vez en cuando nos hacernos una "escapadita" para disfrutar de esta maravillosa ciudad. En este caso, la "excursa" fue que el domingo pasado yo tenía un curso de formación, así que el sábado cogimos el coche y para allí que nos fuimos.
Como mis suegros estaban allí, no pensábamos salir a comer fuera de casa, pero dando un paseo por la parte vieja, nos topamos con el restaurante anteriormente citado. De inmediato me fijé en que en la carta que exponían fuera ponía "Establecimiento colaborador con Viajar Sin Gluten", así que como si de un imán se tratase, entré de inmediato. 
Y entonces pasó: FELICIDAD COMPLETA. Te das cuenta que hay restaurantes que controlan de este tema, y controlan mucho. Que te ofrecen una extensísima carta de bocatas (que pan, señoras y señores), de pintxos... de todo lo que a una le podía apetecer. Por supuesto cerveza sin gluten para acompañarlos (que no soy yo precisamente cervecera, pero se agradece el que si te apetece, te la puedas tomar).
Para que os hagáis una idea, al salir mi hijo me dijo: "mamá, aquí no parece que somos celíacos porque hay montones de cosas y ricas, ricas. ¿Venimos todos los días?

Disculpadme la calidad de las fotos pero las hice con el móvil y salen todos los reflejos. Simplemente para que os hagais una idea de lo que ofrecen (y hay más).
Tardan un poquito en servir ya que te preparan todo al momento, pero de verdad, merece la pena.
 

En resumen, si vais por San Sebastián, ya sabéis donde ir a comer y comer muy, muy bien.
C/ 31 de Agosto, nº 23
San Sebastián-Donostia
Tfno: 943 42 63 62

Un besote grande.
Helena

lunes, 16 de junio de 2014

Helado de Nutella fácil, facilísimo

Hola buenos días.

Comenzamos la última semana del curso escolar. No se si os pasa a vosotras pero conforme mis hijos van creciendo, más rápido se me pasan los años. 
Este último además ha sido peculiar ya que allá por el mes de octubre comencé con pruebas intestinales, para acabar el mes de febrero siendo diagnosticada, junto a mi hijo Nicolás, de celiaquía. 

Pero a lo que iba, llegando ya el fin de curso y el calorcito, lo que más apetece son los helados. Tengo que decir que me preocupaba mucho el tema de los helados industriales porque creía que apenas habría oferta. pero debo decir con alegría que la verdad, hay bastante variedad donde elegir. Y eso que mi enano está muy enfadado porque el que más le gusta es "glutoniano"... jajaja.

La cuestión es que el otro día estábamos en casa aburridos y les propuese a los chicos hacer helado casero. Ellos encantados por supuesto. Debatimos unos minutos sobre el sabor a elegir pero ellos lo tuvieron claro: Nutella. Dicho y hecho, este es el resultado: un helado cremoso, con un intenso sabor a Nutella (por supuesto, se podría hacer con Nocilla igualmente) y facilísmo de hacer.



HELADO DE NUTELLA
Ingredientes
250 nutella
200 nata 35% materia grasa
200 leche (puede ser entera o semidesnatada)
30 ml miel
30 azúcar glass

Elaboración
En una batidora o amasadora se pone la miel y el azúcar glass y se batir para que se integren bien.
Añadir la nata, la leche y la nutella.
Volver a batir hasta que estén todos los ingredientes bien mezclados.
Colocar en un recipiente y meterlo en el congelador.
A la hora aproximadamente, sacarlo y batir de nuevo (*).
Enfriar un par de horas más y volver a batir.
Dejar al menos 15 horas en el congelador y comerlo a cucharadas¡¡¡¡¡

(*) el batirlo un par de veces es para conseguir que el helado no se cristalice y tenga una textura más cremosa.

Espero que os haya gustado mi propuesta veraniega para este lunes. Como veis, súper fácil de hacer y muy sano.
Un besote
Helena

jueves, 12 de junio de 2014

De disgustos alimentarios y "desrecomendación" de un restaurante

Hola buenos días.

Escribo hoy este post desde la distancia que da una semana de reflexión. Una semana de haber dejado atrás la mala leche, el cabreo, el enfado y el disgusto. Una semana después de haber pasado 4 de sus días hecha un higo. 
Y ¿porqué digo todo esto? os preguntareis. Pues bien, las que me seguís en facebook, tanto en el personal como en "Oh, ¿pero esto se come? os imaginareis de qué va el tema. Para las que no, os cuento.

El jueves pasado salí a cenar con mis amigas Carmen y Leire. Las tres somos mamas trabajadoras, ocupadas y muy cansadas, llegando a estas alturas de curso. Pero como sabíamos que durante el verano es difícil coincidir, decidimos salir a cenar. Sólo que esta vez quedamos prontito para, en vez de hacer una cenar formal, ir de pintxos, de tapeo, cosa que además me hacía ilusión ya que era la primera vez que lo hacía desde mi diagnostico de celiaquía.

Como en Pamplona la oferta sin gluten no es demasiado grande, llamé al restaurante "El Mercado", del que ya os había hablado en esta entrada. Les comenté si tenían pinchos, tapas sin gluten porque iríamos a las 8 de la tarde y me comentaron que sin problemas, así que allí quedamos.

Cual es mi sorpresa (y cabreo) nada más llegar, que cuando pregunto cuales son los pintxos que puedo tomar, me dicen que sin gluten no hay nada, que nunca han tenido y que hasta las 9 de la noche no se abre la cocina, con lo cual no puedo tomar nada. Nuestra primera reacción fue irnos, pero por circunstancias que no vienen al caso, decidimos quedarnos.

Al poco vino la camarera (la misma) y me preguntó si quería una una cerveza como mis amigas. "¿Sin gluten?" pregunté ya mosqueada. "No, normal"... me contesta ella. Mi mosqueo iba aumentado de manera exponencial. Pedí una coca cola y decidí que lo mejor era relajarme y pasarlo bien con mis amigas, que para eso habíamos quedado.

Finalmente dieron las 9, me trajeron la carta de platos que habitualmente sirven en lo que es el restaurante y elegí pulpo con patatas y ensalada de rúcula. Le pregunté a la camarera que se asegurase de que el pimentón que le ponían era sin gluten y que si no era así que no se preocupasen, que no pasaba nada, ante lo cual ella me miró con cara de "eres una impertinente".

Y por fin llega mi comida (yo muerta de hambre ya que se suponía, íbamos a cenar a las 8) y mi pan. La camarera me dice: "ten cuidado con el pan que está caliente" (cosa normal en los panes sin gluten que nos sirven en los restaurantes, ya que suelen estar congelados y los hornean al momento). Dejo que se enfríe un pelín, cojo el currusco (un buen currusco porque ya os digo que esta muerta de hambre) y tal cual lo estoy tragando empiezo a ser consciente de lo rico, riquísimo que está ese pan: esa miga, esa textura.... Con horror, descubro sin lugar a dudas que me han puesto PAN CON GLUTEN. Escupí lo que pude en una servilleta y... se me cayó el alma a los pies.

Una de mis amigas preguntó a la camarera por el pan me habían puesto y ella dijo así sin más: "pues pan, pan  normal", contestó como si nada. La misma camarera con la que llevaba una hora hablando de mi celiaquía.

Alguien avisó al encargado y ese fue el momento culmen de la noche: diciéndome que bajase mi tono de voz (reconozco que no era dulce y agradable, pero creo que no era como para eso), me dice que ha sido un error humano, que ya no pueden hacer nada y que como mucho, si quieren, van a una farmacia a por un antiestamínico....
Y ahí fue donde yo monté en cólera. ¿Pero como es posible que un restaurante que se jacta de tener comida para celiacos, que se supone que tiene a su personal formado sobre el tema, me mienta diciéndome que tienen pintxos y luego no los hay, me ofrezcan cerveza y su encargado me diga que me dan un antiestamínico?

Lloré, y lloré mucho. De rabia, de impotencia, de coraje. De pensar que llevo 4 meses sin probar ni una sola miga de gluten (quitando la contaminación sin querer de la que os conté); haciendo muchas veces esfuerzos, y esfuerzos grandes porque todos aquellos que sois celíacos o tenéis una intolerancia sois conscientes que esto no es fácil; más bien en ocasiones muy, muy difícil. Que hay que tener una fuerza de voluntad férrea y ser muy consciente del daño que nos hace una milésima parte de gluten.

Porque claro, los cuatro días siguientes estuve hecha un asco, como os decía al principio: diarrea, sensación de hinchazón como un globo, cansancio... Aparte del bajón psicológico.
Pero además y más importante, está el daño que se le hace a la regeneración de la flora intestinal que poco a poco se va recuperando gracias a la dieta sin gluten y esto la machaca de nuevo.

Gracias si habéis llegado leyendo hasta aquí.
Como os decía, he esperado unos días a escribir este post porque al principio estaba demasiado enfadada como para hacerlo. Hoy, puedo llegar a entender un error humano; pero lo que no acepto es que un restaurante no forme a su personal y te diga cosas que no son.

Por cierto, a excepción de mi plato de pulpo, nos cobraron toda la cena, incluida mi coca cola. Ni siquiera se dignaron a invitarnos a 3 cañas y dos pintxos que se habían tomado mis amigas.

Cuanto nos queda por recorrer.
Besos mil
Helena

Ah¡¡¡ Carmen, Leire, os quiero mucho. Me siento una privilegiada por tener amigas como vosotras desde hace tantos, tantos años (Ana Irma, como siempre, te echamos mucho de menos).

lunes, 9 de junio de 2014

Smoothie de fruta y espinacas

Hola buenos días.


Al fin, al fin ha llegado el calor a Pamplona. Yo nací en mitad del verano, hace ya casi 39 primaveras (bueno, veranos... jajaja) y según mi madre ese día hacía mucho, mucho calor. Y de debí coger gustillo. 
Pero claro, viviendo en Pamplona (sobrenombre "Mordor" - tierra oscura y tenebrosa de "El señor de los Anillos) en donde el invierno se alarga hasta mayo y el verano es "cortito", los días de calor a tope me encantan.

Y dicho esto, que mejor para el calor que un buen batido. Si sois seguidoras del mundo blogger, veréis que a estas combinaciones de frutas, verduras, lácteos... ahora les ha dado por llamarlas "smoothies". Según la Wikipedia, el smoothie "es una bebida cremosa no alcohólica, preparada a base de trozos y zumos de fruta, concentrados o congelados, mezclados tradicionalmente con productos lácteos, hielo o helado".

Las combinaciones son infinitas y la mezcla de fruta, verdura y lácteos es curiosamente fantástica. Además es una estupenda manera de que los niños las tomen sin protestar nada de nada.

Hoy os presento uno de mis smoothies favoritos, pero prometo más.


SMOOTHIE DE PLATANO, PIÑA Y ESPINACAS

Ingredientes 
Plátanos: aportan vitamina A y B6, ácido fólico, potasio y magnesio
Piña natural: fruta diurética y depurativa, contiene vitamina C, B1 y B6, además de una enzima que se llama bromelina que ayuda a mejorar la digestión y destruye los parásitos intestinales.
Yogur natural (sin lactosa)
Espinacas congeladas: contienen fibra, minerales (calcio, hierro, potasio, magnesio y fósforo), ácido fólico, y propiedades antioxidantes.
* No he puesto cantidades porque depende de las cantidades que queráis hacer. 

Elaboración (en Thermomix)
Poner el plátano y la piña y triturar (sin tiempo) a velocidad 5.
Añadir el yogur y batir a velocidad 3.
Bajar con la espátula todos los ingredientes y añadir las espinacas congeladas. 
Triturar a velocidad progresiva 5-10 hasta que las espinacas estén bien integradas.

Servir y tomar frío.
Espero que os haya gustado mi propuesta "super vitaminada".
Un besote
Helena

jueves, 5 de junio de 2014

Mousse de Pistacho sobre bizcocho de chocolate

Hola buenos días.

Una de las primeras cosas que pregunté cuando me dijeron que era celiaca, era si podía comer frutos secos. Me encantan, todos ellos: los cacahuetes, las nueces, las avellanas, las almendras, los pistachos... No sabría con cual quedarme la verdad. Afortunadamente, si son naturales, los podemos comer sin problemas y además son muy sanos. Entre muchas de sus propiedades, tienen ácidos grasos y omega 3, vitaminas, potasio, magnesio e incluso calcio.

La cuestión es que el otro día haciendo compras, encontré pistacho en pasta de la marca Home Chef, de la que soy fan absoluta. Y tras asegurarme de que no llevaba gluten (todos los productos de la marca están muy bien etiquetados e indican los posibles alérgenos), me lo llevé para casa.

Sin saber muy bien que hacer con la mencionada pasta (aparte de comérmela a cucharadas...) comencé a mirar por internet y tras ver por casualidad varias mousses de diversas frutas pensé: ¿y que tal estará esta de pistacho? Así que me puse al lío y os puedo asegurar que el resultado es delicioso.

Como base, preparé un bizcocho que tenía apuntado desde tiempos inmemoriales en mi libreta de "cosas pendientes de hacer" que no lleva levadura y es rápido y fácil. Para decorar, una mezcla de chocolate negro rallado y coco. Os dejo con las fotos y abajo la receta.





MOUSSE DE PISTACHO SOBRE BIZCOCHO DE CHOCOLATE

Ingredientes para el bizcocho: (molde de 12 cms)
90 grs claras de huevo (unos dos huevos L)
40 grs azúcar
40 grs chocolate para fundir (sin gluten, yo Mercadona)
30 ml nata para montar (35% materia grasa)
20 grs harina Mix Dolci Schar
chocolate negro para rallar (opcional)
coco rallado (opcional)

Preparación del bizcocho
Precalentar el horno a 170º.
En una cazuela, llevar a ebullición la nata. Poner el chocolate en trocitos y dejar de que se funda. Atemperar y reservar.
Montar las claras con una pizquita de sal.
Una vez montadas, verter la mitad del chocolate fundido y mezclar con una espátula de goma con cuidado. 
Echar el azúcar y seguir batiendo a mano.
Verter la harina y finalizar con la otra mitad del chocolate fundido.

Poner la mezcla en un molde y hornear unos 20 minutos aproximadamente (meter un palillo y si sale limpio, el bizcocho está listo).
Dejar templar un poco, desmoldarlo y dejar que se enfríe por completo en una rejilla.


Ingredientes para la mousse
45 grs de pasta de pistachos Home Chef
200 grs de nata para montar (35% de materia grasa)
50 ml de agua
50 grs azúcar
3 hojas de gelatina neutra

Elaboración de la mousse
Poner a hidratar las láminas de gelatina en agua muy fria unos 10 minutos.
En una cazuela, echar los 50 ml de agua, la pasta de pistachos y el azúcar y calentar hasta que todos los ingredientes estén bien integrados, sin que llegue a hervir.
Una vez atemperado, poner las hojas de gelatina y remover hasta que se deshagan. Reservar.
Montar la nata y una vez montada, echarla sobre la mezcla anterior, con cuidado de no bajar demasiado la nata.

Colocar el bizcocho hecho previamente en un molde desmontable del mismo tamaño y forrado con papel de horno. Sobre él, echar la mousse y meter el el frigorífico mínimo 4 horas (mejor, de un día para otro).
Desmoldar con mucho cuidado y para decorar, poner por encima un poquito de chocolate rallado mezclado con coco (al gusto).
Hoy el post ha sido largo pero os aseguro que merece la pena. Ya me contareis que os ha parecido.
Un besote
Helena

lunes, 2 de junio de 2014

Restaurante "Casa Angel" en Pamplona

Hola buenos días.

Lo primero disculpadme por no haber escrito post el jueves pasado. La verdad es que el mes de mayo es complicado en mi trabajo y especialmente estas últimas semanas he estado a tope, así que por mucho que lo intenté, el jueves me fue imposible escribir nada. Pero hoy vuelvo a la carga y espero que ya de manera "normal".

Hoy os traigo de nuevo una recomendación de un restaurante de Pamplona, "Casa Angel". De siempre ha sido uno de los restaurantes favoritos de mi suegro, pero desde nuestro diagnostico de celiaquía no había habido ocasión de salir a comer fuera. Ayer era el cumple de mi suegra (73 años estupendamente llevados) así que nos dejaron en nuestra mano la reserva de un restaurante donde Nicolás y yo pudiésemos comer tranquilamente. Sabiendo las preferencias de mi suegro, opté por llamarles a ellos los primeros y para mi sorpresa me dijeron que tenían pan sin gluten y que casi todos los platos de la carta eran aptos para nosotros, ya que están ellos a la parrilla sin nada más. Además uno de los cocineros tiene una hija celíaca, por lo tanto saben bien de qué va el tema.

Debo decir que el trato fue excelente. Nos pusieron pan horneado. Como aperitivo sirven unas croquetas que lógicamente no pudimos comer; pero en su defecto nos sacaron unas aceitunas (a mi enano le chiflan) y chorizo a la sidra.
De primero tomamos gambas a la plancha, revuelto de hongos y pulpo a la brasa. De segundo, costillas de cordero con patatas (que nos dijeron, habían hecho aparte) y de postre helado de yogur con culis de frutos rojos... vamos, un verdadero placer.
 


Sin duda, si venís a Pamplona y os gusta la carne a la brasa o a la parrilla, "Casa Angel" es una fantástica opción. Nos salió a 45€ por persona, con vinos, cafés y copas incluidos y os puedo asegurar que tanto la carne como el pescado, son estupendos.
Ah, y cuando nos íbamos a los enanos nos dieron un chupachús y sin yo decir nada nos dijeron: "tranquila, sabemos que son sin gluten"

Os dejo los datos:
C/Abejeras 43
31007 Pamplona (Navarra)
Tfno: 948 243 962

Espero que os haya gustado la recomendación.
Nos vemos el jueves y gracias como siempre por estar ahí.
Helena